Los trabajos y la LIJ

Para hablar de los múltiples trabajos que rodean a la actividad editorial recurrimos a un amigo, Walter Binder, que nos hizo un sentido relato de su gran trayectoria en el rubro, desde librero, feriante o distribuidor a editor y también autor. Los doce trabajos de un Hércules de Parque Patricios, podríamos decir, ¡y eso que no le pedimos que nos cuente de sus trabajos como electricista o pintor de corbatas!

LOS TRABAJOS DEL LIBRO

Por Walter Binder*

Durante mi etapa de maestro de grado, en el afán por transmitir mi pasión por la literatura, me gané el apodo de Waly. Mi insistencia con la lectura producía un paradójico efecto, los chicos me bautizaban con el nombre de un personaje que tenía mucha más relación con lo lúdico que con lo literario. Y la alquimia no estaba nada mal.


Claro, tampoco puedo desentenderme de los juegos de palabras que eran moneda corriente en las clases de lengua. 
Justamente un malabar de palabras me acercó a mi siguiente trabajo: Librero. Un aviso en clasificados del diario Clarín decía: Buscamos señorita con amplios conocimientos en literatura infantil y juvenil. Indispensable buen trato con niños. Me presenté en las oficinas centrales del Fondo de Cultura Económica, entonces en la calle Suipacha, aclaré que no era señorita pero sí la persona más idónea que se presentaría para el puesto ofrecido: Encargado del sector LIJ de la espectacular Librería del Fondo que en 1994 se inauguraría en la avenida Santa Fe. Un extenso cuestionario oral y otro escrito corroboraron mi fanfarronería. De esas épocas mis medallas son: haber sido el librero de María Elena Walsh. Haber conocido a Daniel Goldín y comenzado una amistad que me alimentó enormemente. Y que los padres de mis asistentes a talleres organizaran una protesta cuando las esquirlas del “efecto Tequila” detonaron mi despido.
Por aquellas épocas, los docentes estábamos embelesados con las publicaciones de Libros del Quirquincho, bellísima experiencia que al retorno de la democracia había encabezado Graciela Montes. Pero a esa altura la editorial se encontraba a la deriva, sin Graciela desde hacía varios años y con muy malos manejos de su ex socio. Por supuesto, eso no sería obstáculo cuando se me presentó la oportunidad. Mi ex jefe en FCE me dijo, “te recomiendo para donde quieras”. Y así, carta en mano, me aparecí en Libros del Quirquincho para terminar dando talleres en sus famosas ferias itinerantes en escuelas: La Fiesta del libro
Un año y medio después nos comunicarían el cierre del histórico Departamento de Ferias de la editorial, gracias al cual recorrí escuelas por todo el conurbano y me codeé con Adela Bach, Mario Méndez, Luis Pescetti y Anahí Rosello. 
Justamente Anahí me dijo: “Se cierra pero quedan un montón de Ferias programadas en escuelas. Es una pena cancelarles. ¿No las querés hacer vos por tu cuenta?”.
Llegaría el momento de ser trabajador autónomo en el sector. Saqué CUIT, imprimí facturas: 
—¿Qué nombre de fantasía? —preguntó el imprentero.
—Y… La Fiesta del Libro. 
Pinté a mano unos manteles con mi nuevo logo, que buscaba sostener ese valioso proyecto pedagógico que tenían las ferias originales y empecé a sobrecargar de cajas el auto de mi viejo.

Esta es una etapa muy importante para mí, de recuerdos hermosísimos. Las charlas de bienvenida, la orientación para chicos y padres, las lecturas y siempre la aclaración: “no es obligatorio comprar, lo obligatorio es tratar de conocer muchos libros nuevos y tratarlos con cuidado”. Esa visita a la feria, esos cuarenta minutos una vez en el año, tenían un efecto muy poderoso. Al volver a encontrarnos, si regresaba a la escuela un año después, gran cantidad de chicos recordaban mi nombre, lo que les había recomendado y lo que les había leído. Eso recargó mis convicciones, me dio total certeza: la lectura, los libros, son poderosos. Crean vínculos, despiertan intereses y curiosidades hasta de quienes creemos menos interesados.
Al poco tiempo de esta experiencia independiente, otra vez Silvia Schujer y uno de sus libros determinarían cambios importantes en mi trabajo. En mi VIDA.
A una feriante colega, también independizada a la fuerza de otra editorial, le faltaba el libro La abuela electrónica para dar un taller. Sudamericana tenía el libro agotado y Silvia Schujer le informó a la feriante Judith Wilhelm que el último ejemplar lo tenía Walter. 
—¿Se conocen? —quiso saber Silvia. 
—No.
Me llamó, me explicó y me pidió prestado el libro en 1996. Nunca me lo devolvió.
Judith es desde entonces mi compañera, madre de mis dos hijes y socia en cada una de las locuras que emprendimos en adelante. 
Las experiencias feriantes se fusionaron en El Libro de Arena. Las exhibiciones pasaron de tener 20 cajas de libros a 50; después 80 y en 2019 llevábamos 120 cajas de libros. Unos 3000 títulos diferentes de más de 60 editoriales distintas y temáticas de lo más variopintas. Incorporamos compañeros al trabajo, siempre docentes, especialistas. Hasta la genial Marcela Carranza hizo alguna colaboración con nosotres a poco de venirse a vivir a CABA. Recorrimos muchas provincias.
Visitaron nuestras ferias Graciela Montes, Istvansch. Y luego nuestros stands en la Feria del Libro Infantil: Graciela Cabal, Iris Rivera, Isol, presentado su álbum debut Vida de perros.
Entre las malas de la actividad de feriante en el tiempo:
Las charlas de bienvenida debieron acortarse cada vez más. Se nos cuestionaba que toda nuestra exploración acerca de gustos y nuestra orientación y lecturas “les quitaba tiempo a los chicos para que compren o vean los libros”.
En una ocasión un padre me invitó a pelear en la calle por querer estafar a su hijo. El chico quería un libro de manualidades pero temía decírselo al padre.
El librero de un pueblo al que nuestra feria había sido invitada nos amenazó de muerte si nos presentábamos. Le dimos aviso a las autoridades municipales y estas aconsejaron que no fuéramos, que cancelemos la feria.
Muchas, muchas, demasiadas veces, los intereses de los chicos son ignorados por sus padres. 
“Esto no! ¡Algo para leer te dije!”, ante la elección de un libro de adivinanzas o de chistes, pasó a ser un triste y repetido clásico.
Era hora de un nuevo desafío, y se nos ocurrió tratar de ofrecer libros inconseguibles en la Argentina. Así, con Judith empezamos a seleccionar y pedir pequeños envíos desde el exterior: y pudimos tener los primeros libros de Elmer en el país; Cuentos en verso para niños perversos y otros de Roald Dahl inhallables entonces; El secuestro de la bibliotecaria; libros de Kókinos, Ekaré y Babel. Parecía un sueño, pero podíamos dar de leer esos materiales imposibles en esos momentos, en estas tierras.
Y otro más. Después de la crisis de 2001, de tantos años de destrucción de la industria de la imprenta nacional y con el dólar muy alto, no nos era nada fácil conseguir libros de plástico para bebés ni acartonados para primeros lectores. Nadie importaba ni podía producirlos acá.
Sin embargo dimos vueltas y vueltas. Tocamos puertas y puertas. Hasta que dimos con Milton, un personaje que prometió imprimirnos y encuadernar a mano nuestros dos primeros títulos acartonados y como Calibroscopio ediciones. El chupete perdido y Los paseos de Coco Drilo salieron en 2005. En uno de esos títulos, a una de las líneas de texto le faltó una coma. Y ese no era un debut soñado para Judith como editora, así que las 2000 comas se pusieron también a mano, con una Rotring.
“¿Y dónde los encontramos después?”, era la pregunta repetida en cada escuela, en cada stand de las Ferias infantiles.
Así, el pequeñito local de la calle Aguirre casi Scalabrini Ortiz que nos servía de depósito, pasó a abrir su puerta a los clientes empedernidos a cambio de una contraseña. Entraban casi reptando y de costado entre pilas de cajas, tablas y exhibidores, pero encontraban perlitas que los y nos hacían felices.
Los visitantes clandestinos eran cada vez más y a la vuelta del depósito, en la misma manzana, sobre Aráoz se liberaba una local lindo, no muy caro, de 40 m2.
En 2009 entonces, inauguramos allí la librería El Libro de Arena, atendida por Marcelo y el que primero volviese de las Ferias: Walter o Judith.

Desde ver crecer a los más pequeñitos lectores del barrio, hasta recibir a la Princesa Keiko de Japón, que pidió expresamente conocer la librería, hemos vivido experiencias de lo más increíbles allí. Talleres, presentaciones, brindis, celebraciones (hasta de la jubilación reciente de Luján, bibliotecaria y gran amiga).
La editorial por su parte fue tomando fuerzas y cumplimos sueños increíbles como editar la mayor parte de la obra de María Wernicke, títulos de Isol, Istvansch y Graciela Montes, a quienes habíamos conocido y admirado mucho antes. 
Y el proyecto Quien soy, que me emociona cada vez que lo rememoro o escribo su nombre. Títulos traducidos a otras lenguas, Destacados de ALIJA, premios e invitaciones de otros países. Rescatar libros que habíamos amado en sus ediciones originales y quedaban descatalogados. Stands en las Ferias del Libro de La Rural, Guadalajara y Bologna.

Judith Wilhelm, Walter Binder y Graciela Montes.

Como distribuidores independientes de nuestros libros y de los que importábamos, empezaron a acercarse colegas para que sumemos sus producciones a la distribución. Así, por el 2010 nos convertimos también en una distribuidora que se distingue por la representación de libros ilustrados y por su impronta federal. Primero fue la llegada de Silvia Katz y los libros del Taller Azul de Salta, y así se fueron sumando Ruedamares, de María Cristina Ramos (Neuquén); editores de Córdoba (De la terraza; Portaculturas); Ninja-Libro GIF de Bahía Blanca; Libros silvestres, Cosas invisibles de Santa Fe; Bambalí de Mendoza y muchas más de CABA y provincia de Buenos Aires (Comiks Debris; Niño; Tinkuy; Planta; Tres en línea; Ojoreja; Periplo y tantos amigos más).
De la tarea de distribuidor me quedo con ese amplio abanico de editores pequeños que nos confiaron su material y que, creo, han podido revertir la imagen de malo de película que siempre rodeó a este actor en la cadena del libro. Al menos trabajamos duro para eso.
En 5to grado de mi primaria, en la escuela N° 26 de La Matanza, la Señorita María Angélica me dijo que sería escritor. Es que las horas de Redacción eran para mí el momento de pura felicidad escolar. Esas líneas de tinta que mi 303 dejaban en las hojas rayadas eran caminos a los destinos más fantásticos, sorprendentes y divertidos. Mi maestra y mis compañeros lo habían notado.
Los libros de Coco Drilo, el prólogo para el Quien soy, un cuento para una antología futbolera de editorial Guadal que me ubicó en un índice, cerquita de Roberto Fontanarrosa y alguna valentonada más, me permitieron jugar de grande a ser escritor. Cumplir, en definitiva, ese sueño y la predicción de mi maestra.
Está claro que no es mi oficio. Me gustaría, pero como se ve, tengo algunos otros.
Feliz día del trabajador para todos (otro día les cuento cuando fui ayudante de electricista, heladero, administrativo en el cementerio, pizzero, vendedor de cuadernos, vendedor de jeans, pintor de remeras y corbatas, extraccionista de sangre, vendedor de cucuruchos de papa fritas, ayudante de laboratorio, armador de bandejitas de verduras y algún otro que me estaré olvidando).

* Dice Walter:
“Soy Profesor de Educación primaria con ganas permanentes de ser antropólogo o actor, como los que quisieron ser murguistas y nunca fueron a ensayar.
Me gusta cocinar; cuidar mis plantas; ir al Palacio Ducó con Dante y aprender sobre géneros, autopercepciones y cantantes indies con Mae.
Junto a Judith, desde hace 24 años, fundamos, cuidamos y vemos crecer el catálogo de Calibroscopio y a los lectores de las ferias y librería El Libro de Arena. Alejandro del Prado y Pink Floyd. Fontanarrosa y Salinger. Chocolate semi amargo y frutos rojos. Felicidades y Magnolia”.

Recomendario Julio 2021

El tema que nos convoca en esta edición, nos interesaba desplegado en torno a las representaciones que la literatura hace del mundo del trabajo: cómo lo describe, cuánto incide, cuánto del mundo de los adultos a cargo de esas infancias y de los modos de proveer sustento se cuelan en las historias. Nos convoca pensar en el trabajo —no siempre digno ni dignificante—, saliendo del estereotipo de un papá con maletín, una mamá con delantal, que además son modelos que faltan a la verdad y la realidad. Queremos ver cuánto se problematiza el modo en que el trabajo —y por consiguiente, el dinero— entra a los hogares. Inmediatamente caímos en la cuenta de que necesitábamos un lugar para aquellas infancias que colaboran en la generación del alimento en sus hogares y aún más de esas niñeses que tienen vulnerado su derecho de tener una vida saludable, un plato nutritivo de comida en la mesa y tiempo para estudiar y jugar, porque son esas y esos mismos niños los que se tienen que proveer de medios.

Así aparecieron libros que cuestionan los medios de producción, la paga, oficios respetables como ser peluquera, electricista, pintor, sastre; profesiones con prestigio, como la de escritor o médico, y las más de las veces, las tareas de cuidado de otros, en un segundo plano de prestigio. Para cerrar muchos Juanitos Laguna, niñas y niños, pauperizados y muy solos para hacer frente a la vida.

RECOMENDARIO LIJ “LOS TRABAJOS, LOS OFICIOS, LAS PROFESIONES”

La primera recomendación, multimedial, es para un programa periodístico de radio realizado por niñas y niños: Cordones Desatados, en su versión radial, Clásicos Desatados, coordinado y conducido por Jéssica Fainsod. Pueden escucharlos los sábados a las 11 hs y los miércoles  a las 12 hs, en Radio Nacional Clásica, FM 96,7.
Este link https://spoti.fi/3hctGJ8 los llevará al programa dedicado al trabajo: ¿Qué querríamos ser de grandes? ¿Qué significa “trabajar”? ¿Cómo es el trabajo de ser violinista y concertino? Siempre, desde la voz de los niños y las niñas.

Almond, David; Jeffers Olver, ilustración; Ix Nic Iruegas Peón, traducción. El niño que nadaba con pirañas. México: Fondo Cultura Económica, 2012. (A la orilla del viento).
Álvarez Rivera, Verónica; Estrellita Caracol, ilustraciones. Serafina. Buenos Aires: Gerbera, 2020. (Con nombre propio).
Alzial, Sylvain; Hélène Rajcak, ilustraciones. Panthera tigris. Buenos Aires: Iamiqué, 2020.
Andersen, Hans Christian. “El traje nuevo del emperador”, en Cuentos de Andersen. Santiago de Chile: Andrés Bello, 2004.
Andersen, Hans Christian; José Sanabria, ilustraciones. La fosforerita. Córdoba: Comunicarte, 2014.
Andersen, Hans Christian. “La vendedora de fósforos”, en Cuentos de Andersen. Santiago de Chile: Andrés Bello, 2004.
Andruetto, M. T. Stefano. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Sudamericana 2012
Andruetto, María Teresa. Extraño oficio. Buenos Aires: Penguin Random House, 2021. (Literatura Random House).
Andruetto, María Teresa. Veladuras. Buenos Aires: Norma, 2005. (Zona libre).
Andruetto, María Teresa; Matías Acosta, ilustraciones. El país de Juan. Buenos Aires: Sudamericana, 2018.
Antonis Papatheodoulou, Iris Samartzi. Una última carta. Pontevedra: Kalandraka, 2016.
Araja, Rocío. Pájaros en la cabeza. España: Litera, 2016.
Araujo, Orlando; Morella Fuenmayor, ilustraciones. Miguel Vicente pata caliente. 12a ed. Caracas: Ekaré, 2012. (Así vivimos).
Areta, Joaquín; Magui Ledesma. La babirusa atómica. Buenos Aires: Pípala, 2016.
Ávila, Laura; Mario Méndez. Los Bandera. Buenos Aires: Norma, 2021. (Zona libre).

Bachelet, Gilles. La esposa del Conejo Blanco. Buenos Aires: Pípala, 2016.
Ballesteros, Xosé; Nadia Menotti, ilustraciones. Las Pescadoras. Pontevedra: Kalandraka, 2017. (Libros para soñar).
Belgrano, Margarita; Chacha, ilustraciones. Los zapatos voladores. Buenos Aires: Eudeba, 2014. (Cuentos del Chiribitil).
Berenguer, Maryta; Irene Singer, ilustraciones. Hotel La Perla. Bahía Blanca: MB, 2018.
Bernasconi, Pablo. El diario del Capitán Arsenio. Buenos Aires: Sudamericana, 2015. (Primera Sudamericana).
Binder, Walter; Marcelo Tomé, ilustraciones. Conexiones. Buenos Aires: Calibroscopio, 2020.
Bodoc, Liliana. La mejor Luna. Buenos Aires: Norma, 2007 (Torre de papel).
Bombara, Paula; Natalia Ninomiya, ilustraciones. Dos pequeñas gatas japonesas. Buenos Aires: Norma, 2019. (Torre de papel; azul).
Bouchard, André; Quentin Blake, ilustraciones. Con la cabeza en otra parte. México: Océano Travesía, 2008.
Browne, Anthony. Las pinturas de Willy. México: Fondo de Cultura Económica, 2000. (Los Especiales de A la orilla del viento).

Califa, Oche; Javier Joaquín, ilustraciones. Diario de un escritor. Buenos Aires: SM, 2009. (El Barco de Vapor).
Campari, José; Luciano Ledesma, ilustraciones. El podador de Bonsáis. Sevilla: Tres Tigres Tristes, 2015.
Carreras, Lydia; Laura Fernández Saad, ilustraciones. Fuera de mi mundo. Buenos Aires: Norma, 2011. (Torre de papel).
Carreras, Lydia; Pablo Tambuscio, ilustración de tapa. Qué guapa tu madre. Buenos Aires: SM, 2013. (El Barco de Vapor).
Chanti. La historietería: historias para todos los gustos. Buenos Aires: Comik Debris, 2012.
Cinetto, Liliana; Daniel Rabanal, ilustraciones. Un detective suelto en el colegio. Buenos Aires: SM, 2011. (El Barco de Vapor).
Cinetto, Liliana; Daniel Rabanal, ilustraciones. Un detective suelto en el museo. Buenos Aires: SM, 2017. (El Barco de Vapor).
Convertini, Horacio. El misterio de los mutilados. Buenos Aires: SM, 2014. (Gran Angular).


Das, Amrita. La esperanza es una niña que vende fruta. Buenos Aires: Libros del Zorro Rojo, 2013.
De Ambrosio, Martín. La medicina no fue siempre así. Buenos Aires: Iamiqué, 2000 (Las cosas no fueron siempre así).De Santis, Pablo. Lucas Lenz y el museo del universo. Buenos Aires: Alfaguara, 1992.
De Santis, Pablo. Desde el ojo del pez. Buenos Aires: Alfaguara. 1991. 
De Santis, Pablo. El buscador de finales. Buenos Aires: Alfaguara, 2015.
De Santis, Pablo; Hernán Cañellas, ilustraciones. El verdadero negocio del señor Trapani. Buenos Aires: Capital Intelectual, 2012.
De Santis, Pablo; Max Cachimba, ilustraciones. La cazadora de libros. Buenos Aires: La editorial común. 2018.
Decis, Anne; Gusti. Ilustraciones. Mi papá estuvo en la selva. Buenos Aires: Pequeño Editor, 2008.
Dedé, María Laura; Marcelo Tomé, ilustraciones. Juega, juega, Negrito. Buenos Aires: edición de autor, 2018.
Demarco, Magela. Un papá con delantal. Barcelona: Bellaterra, 2018.
Devetach, Laura. Oficio de palabrera. Córdoba: Comunicarte, 2012. (Pedagogía y didáctica).
Di Bert, Mau; Caracol, Estrellita, ilustraciones. Cuando sea grande quiero ser. Buenos Aires: Gerbera, 2019.
Dorémus, Gaëtan. Belisario. México: Fondo de Cultura Económica, 2004. (Los Primerísimos).
Doumerc, Beatriz; Ayax Barnes, ilustraciones. Aserrín, aserrán. Buenos Aires: Colihue, 2015. (Tal para cual).Eudave, Cecila; Jacobo Muñiz, ilustraciones. Papá oso. Guadalajara, España: A Buen Paso, 2010. 

Fernandez Paula; Martín Badia, ilustraciones. Malena vuela en el tiempo. Buenos Aires: Ojoreja, 2014.
Ferrari, Andrea. El hombre que quería recordar. Buenos Aires: SM, 2010. (Gran Angular).
Ferrari, Andrea. También las estatuas tienen miedo. Buenos Aires: Loqueleo, 2015.
Ferrari, Andrea. Zoom. Buenos Aires: SM, 2018. (Gran Angular).
Fleischman, Paul; Bagram Ibatoulline, ilustraciones. El diario de las cajas de fósforos. Barcelona: Juventud, 2013.
García Bazterra, Lilia; Patricia Lopez Latour, ilustraciones. Un sembrado de estrellas. Buenos Aires: Sigmar, 2009. (Telaraña). 
Gattari, Florencia; Gerardo Baró, ilustraciones. Lupa Rodríguez investigador. Buenos Aires: SM, 2013. (El Barco de Vapor).
Gómez Cerdá, Alfredo. Barro de Medellín. Buenos Aires: Edelvives, 2010. (Ala Delta).
Gomi, Taro. Cocodrilo va al dentista. México: Fondo de Cultura Económica, 2010. (Los Especiales de A la orilla del viento).
González, Eduardo; Irene Singer, ilustraciones. Por el camino del cóndor. Buenos Aires: SM, 2017. (El Barco de Vapor).
Grimm, Hans; Guillem Grimm. “Las tres hilanderas”. “El sastrecillo valiente”. “Los duendecillos”, en Todos los cuentos de los hermanos Grimm. Buenos Aires. Antroposófica, 2012.
Grimm, Hans; Guillem Grimm. “La pícara cocinera”. “El doctor sabelotodo”en Todos los cuentos de los hermanos Grimm. Buenos Aires. Antroposófica, 2012.
Grau, Didi; Adamo, Paula. Quinquela, el pintor de La Boca. Buenos Aires: Calibroscopio, 2009. (Pinta tu aldea).

Haugomat, Tom. A través. Buenos Aires: Pípala, 2019.
Hinojosa, Francisco; Rafael Barajas el Fisgón, ilustraciones. A golpe de calcetín. México: FCE, 2000. (A la orilla del viento).
Hughes, Monica; Luis Garay, ilustraciones. Un puñado de semillas. Caracas: Ekaré,1996.
Huidobro, Norma; Poly Bernatene, ilustraciones. José Pérez, astronauta. Buenos Aires: SM, 2010. (El Barco de Vapor).
Istvansch.Todo lo que es Juan. Buenos Aires: AZ, 2018.
Jennings, Paul; Mauricio Gómez Morin, ilustraciones. La garra. México: Fondo de Cultura Económica, 1997. (A la orilla del viento).
Katz, Silvia; alumnos del Taller Azul. El oficio de imaginar: guía insólita de profesiones, trabajos y afines. Salta, Laralazul, 2012.
Kaufman, Ruth,  Daniel Roldán, ilustraciones. Donde la ciudad termina. Buenos Aires: Pequeño editor, 2014. (Incluso los grandes). 
Kitamura, Satoshi. ¿Qué le pasa a mi cabello? México: Fondo de Cultura Económica, 2013. (Los Especiales de A la orilla del viento).
Knudsen, Michelle; Kevin Hawkes, ilustraciones. León de biblioteca. 2a ed. Barcelona: Ekaré, 2007.
Lago, Angela. De noche en la calle. Caracas: Ekaré, 1999.
Le Huche, Magali. Héctor, el hombre extraordinariamente fuerte. Buenos Aires: Pípala, 2019.
Lima, Juan. Botánica poética. Buenos Aires: Calibroscopio, 2015.
Los pelagatos. ¡A trabajar!  México: FCE, 2002. (Los Especiales de A la orilla del viento)

Mahy, Margaret. El secuestro de la bibliotecaria. Buenos Aires: Loqueleo, 2016.
Mansour Manzur, Vivian; Martha Avilés, ilustraciones. El peinado de la tía Chofi. México: Fondo de Cultura Económica, 2002. (Los Especiales de A la orilla del viento).
Mariño, Ricardo. El inventor. Buenos Aires: Sigmar. 2014.
Matiangeli, Susanna; Carrer, Chiara, ilustraciones. Cómo funciona la maestra. Buenos Aires: Calibroscopio, 2013.
Méndez, Mario. El viejo de la biblioteca. Zaragoza: Edelvives, 2010. (Ala Delta).
Méndez, Mario. Música, maestro. Buenos Aires: Hola Chicos, 2020.
Méndez, Mario; Gotlibowski, Leicia, ilustraciones. Ana y las olas. Buenos Aires: Ríos de tinta, 2010. (Huellas de tinta).
Méndez, Mario; Mariano Díaz Prieto, ilustraciones. Prohibido ordenar. Buenos Aires: Pequeño Editor, 2014.
Mizielinska, Aleksandra; Daniel Mizielinska, ilustraciones. ¿Qué será de tí? Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2011.
Montes, Graciela; Elena Torres, ilustraciones. La guerra de los panes. Buenos Aires: Sudamericana, 1993. (Pan flauta)
Montes, Graciela; Julia Díaz, ilustraciones. Teodo. Buenos Aires:  Eudeba, 2017. (Cuentos del Chiribitil).
Mouchet, Nadine; Sophie Bordet. Cuando sea grande quiero ser… Buenos Aires: Iamiqué, 2008.
Murari, Bruno. El ilusionista amarillo. Buenos Aires: Niño, 2020.
Murari, Bruno. El vendedor de animales. Buenos Aires: Niño, 2017.
Naumann-Villemin, Christine. El lobo feroz sólo quiere ser amado. Buenos Aires. Pípala, 2010.
Neeman, Sylvie; Albertine, ilustraciones. El mar es redondo. Santiago de Chile: Amanuta, 2016.
Pérez Sabbi, Mercedes; Luciana Fernández, ilustraciones. Sopa de estrellas. Buenos Aires: Sudamericana, 2003. (Los caminadores).
Pescetti, Luis María; N. T., ilustraciones. Cartas al Rey de la Cabina. México: Fondo de Cultura Económica, 2010. (Los Especiales de A la orilla del viento).
Pizarro, Andrea. Júbilo. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Limonero, 2016.
Porcelli, Piussi, Liza. Peralta y yo. Buenos Aires: SM, 2013. (Gran Angular).
Potes, Marisa; Pablo Tambuscio, ilustraciones. Un caso de novela. Buenos Aires: SM, 2015. (El Barco de Vapor).
Ramos, María Cristina. El trasluz. Buenos Aires: SM, 2013. (Gran Angular).
Repún, Graciela; Eleonora Arroyo, ilustraciones. El príncipe Medafiaca. Buenos Aires: SM, 2011. (El Barco de Vapor).
Repún, Graciela; Eleonora Arroyo, ilustraciones. Medafiaca trabaja de rey. Buenos Aires: SM, 2016. (El Barco de Vapor).
Rivera, Iris. Lauchas. Buenos Aires: SM, 2018. (Barco de vapor)
Rôo, Georgina; Maximiliano Luchini, ilustraciones. ¿Qué crees tú que puedes hacer en mi circo? Buenos Aires: Pequeño editor, 2006. 
Rovella, J. J. La Brunella. Buenos Aires: De la Flor, 2017.
Sanabria, José. Con el paso del tiempo. Córdoba, Argentina: Comunicarte, 2015.


Sánchez, Ana María, con ilustraciones de Paloma Valdivia. ¿En qué trabajan? México: FCE; UNAM; DGDC, 2015. (Ojitos pajaritos).
Schimmel, Lawrence; Alba Marina Rivera, ilustraciones. Vamos a ver a papá. Caracas: Ekaré, 2010.
Schuff, Nicolás; Pablo Picyk, ilustraciones. Los equilibristas. Buenos Aires: Edelvives, 2015.
Selznick, Brian. La invención de Hugo Cabret. Madrid: SM, 2007.
Sender, Ana. El buscador de orquídeas. Sevilla: Tres Tigres Tristes, 2016.
Sevilla, Fabián; Tony Ganem, ilustraciones. El viernes que llovió un circo. Buenos Aires: SM, 2014. (El Barco de Vapor).
Sevilla, Fabián; Alejandro O’ Kif. A Juanita su trabajo no la asusta. Ciudad de Buenos Aires: Riderchail, 2015. (Letras animadas).
Shujer, Silvia; Gabriela Burin, ilustraciones. Brujas con poco trabajo. Buenos Aires: Primera Sudamericana, 2013. 
Silveyra, Carlos; O`Kif, ilustraciones. El insólito viaje a Singapur de Mardoqueo Gómez, inventor. Buenos Aires: Santillana, 2001. (Leer es genial).
Silvia Schujer; Perica, ilustraciones. El astronauta del barrio. Buenos Aires, Alfaguara, 2011.
Singer, Irene; Giovanetti, ilustraciones. Espejismos. Buenos Aires: Calibroscopio, 2011.
Suez, Perla; María Jesús Álvarez, ilustraciones. Blum. Córdoba: Comunicarte, 2011. (Cola de ratón).
Sukaczer, Veronica; Martina Trach, ilustraciones. El inventor de puertas. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Edelvives, 2020.
Sverdlick, Graciela; Christian Montenegro, ilustraciones. El hombrecito de la valija. Buenos Aires: SM, 2005. (El Barco de Vapor).
Vaccarini, Franco; Fabián Mezquita, ilustraciones. El centinela del jardín. Buenos Aires: Edelvives, 2010. (Aladelta).
Valdivia, Paloma. Duerme negrito. México: Fondo de Cultura Económica, 2012. (Los Especiales de A la orilla del viento).


Voltz, Christian. Como cada mañana. Sevilla: Kalandraka, 2004.
Wernicke, María. Contracorriente. Buenos Aires: Calibroscopio, 2019.
Wernicke, María. Cuando estamos juntas. Buenos Aires: Calibroscopio, 2016.
Wolf, Ema; Sanzol, Jorge, ilustraciones. Pollos de campo. Buenos Aires: Alfaguara, 1997 (Alfaguara juvenil).
Wolf, Ema. ¡Silencio, niños! y otros cuentos. Buenos Aires: Norma, 2011. (Torre de papel).
Zoboli, Giovanna; Mariachiara di Giorgio, ilustraciones. Profesión: cocodrilo. Buenos Aires: Pípala, 2018.
Zweig, Pablo. El señor Pérez va al trabajo. Buenos Aires: SM, 2005. (El Barco de Vapor).

La escuela y la LIJ

En estos momentos tan singulares, en los que reflexionamos sobre el papel de la literatura en la escuela, y de qué modo se articula con la vuelta a clases, ALIJA necesitó de una reflexión coral. Para eso reunió la mirada especializada con la palabra viva de los mediadores en el aula.
Desde Jitanjáfora, Romina Sonzini y Mila Cañón nos acercaron su parecer, y varios docentes que nos acompañaron en la segunda edición del premio Los Favoritos de los Lectores contestaron entusiastas a este interrogante.

LA ESCUELA Y LA LITERATURA COMO ABRIGOS

Por Romina Sonzini y Mila Cañón*

Y seremos capaces de acercarnos al pasto, a la noche, a los ríos, sin rubor, mansamente, con las pupilas claras, con las manos tranquilas; y usaremos palabras sustanciosas, auténticas; no como esos vocablos erizados de inquina (…) sino palabras simples, de arroyo, de raíces, que en vez de separarnos nos acerquen un poco; o mejor todavía, guardaremos silencio para tomar el pulso a todo lo que existe… 
Oliverio Girondo

A un año del inicio de la pandemia, la escuela evidencia una increíble potencia para mirarse, redefinirse y autoevaluarse. Es verdad que han faltado abrazos, encuentros e intervenciones cara a cara, pero hemos descubierto que ni las paredes ni la puerta del aula la definen, sabemos hoy que es posible “hacer escuela” pensando al otro, más allá de la absoluta presencialidad. Luego de un año de extraordinarios esfuerzos para reinventar los sentidos de enseñar y aprender, volvemos a habitar los edificios, mientras aún el mundo busca respuestas, enfrenta cada día desafíos diversos, modifica protocolos y la pandemia persiste en decir presente.

Ya sabemos que el trabajo del docente, como dice Silvia Duschatzky (2017), precisa cuerpos intuitivos, cuerpos que encuentren la potencia “para activar procesos de variación”. Frente al miedo y al cansancio, a los esquemas personales, a las estructuras prefijadas, a las pérdidas e incertidumbres nos convoca un año de nuevas reinvenciones. La pandemia nos recuerda frágiles, pero también humanos, dirige nuestra mirada delicada y responsable hacia los otros, nos enseña, a pesar de las dificultades personales para afrontarla, a sabiendas de que somos hoy esta escuela y nos toca, como siempre, ejercer la justicia curricular, en el sentido de Dussel (2020). Por ello, los encuentros en las aulas, la bimodalidad del 2021, las interrupciones y las planificaciones pueden ser pensados desde lo pedagógico como lazo, para colocar lo cualitativo sobre lo cuantitativo, lo relacional sobre la fragmentación, para apostar a la continuidad con sentido pedagógico, a la diversidad y la progresión didáctica. No volvimos a la escuela para rellenar lo que quedó vacío, para sumar a toda velocidad lo imposible, volvimos para reconstruir el lazo, para participar de una comunidad que como nosotros ha sido atravesada y lastimada por la pandemia. Y, en particular, sabíamos y sabemos que las prácticas del lenguaje, entre ellas la formación de lectores de literatura, dentro y fuera de la escuela, demandan delicadezas que no comulgan con la velocidad, los aplicacionismos o un enfoque mecanicista.

¿Por qué sigue teniendo sentido leer literatura en la escuela?

Vimos con alegría cómo desde el inicio de la pandemia los especialistas rescataron el discurso de la literatura (Lessing, Pauls, Handke) para explicar también este hecho que parece distópico. Vemos cómo la literatura no hace agua sino que sedimenta, abriga y fortalece. La lectura de literatura produce un desafío, el disloque de las palabras. Cuando esa provocación está ausente en los textos o en las escenas de lectura, se hacen presentes otros propósitos ajenos a la literatura y desaparece la posibilidad de que lenguaje literario e imaginación produzcan nuevos sentidos y se expanda el imaginario (Graciela Montes, 1999; Michèle Petit, 2015; María Elena Walsh, 1969).

Por ello imaginación e infancia no pueden separarse, porque se juega la posibilidad de hacer hipótesis y aventurarse para crecer, pensar y proyectarse, para lo cual es necesario imaginar otros mundos y otras realidades. No sólo la literatura pero también ella puede formar parte de este juego significante que es crecer en la interacción con las palabras y los textos del campo literario que abrirán las compuertas del imaginario de la mano de un mediador experto (Hermida y Cañón, 2012). 

Los docentes tenemos la magnífica ocasión de repensar los discursos imaginarios en la escuela en un contexto que exige reinvención, tanto como la literatura la otorga. Hoy más que nunca es necesario ajustar las decisiones frente a la selección de materiales, eligiendo aquellos que les ofrezcan a niñas y niños la oportunidad de leer textos desafiantes, escapando de aquellos materiales sencillos, breves y que invitan a recorrer caminos vinculados al “tutelaje pedagógico” (Marcela Carranza, 2007; María Adelia Díaz Rönner, 1988; María Teresa Andruetto, 2009). Durante este tiempo, los maestros, los chicos y las chicas no pueden dejar de leer, mirar o escuchar textos completos, extensos y complejos —a través de audios del docente o de su lectura en el aula, en formato papel o digital—. Todos los niños y niñas deben tener la oportunidad de escribir por sí mismos —la tarea, pero también todo lo que quieran, en el cuaderno o en papelitos como diría Devetach (2008), en borradores, para contar el diario de la pandemia (como sugirió Tonucci, 2020), para sí mismos, para otros lectores—, porque, como sabemos, aún frente a este extraordinario contexto no se han modificado los propósitos del área (por lo que es necesario ofrecer soportes que los sostengan en la cultura escritura). También se deben generar situaciones de escritura por medio del dictado al docente, cuando la presencialidad lo permita, para ofrecer múltiples oportunidades de escribir textos más extensos y complejos, despojando al grupo de las preocupaciones que genera el sistema de escritura pero permitiendo que surjan interrogantes, conflictos y avances en relación al lenguaje que se escribe.

Pensar el aula como comunidad de lectores de literatura dará lugar a experiencias enriquecedoras en las que leer en voz alta, narrar oralmente, seleccionar qué leer de la diversidad propuesta en una mesa de libros y conversar sobre lo leído poniendo en el centro de la escena lo que interesa, desconcierta y atrapa (Aidan Chambers, 2007) serán situaciones cotidianas. Sostener estas propuestas permitirá que niños y niñas sean partícipes de intercambios significativos, den cuenta de diversas poéticas de autor, asuman el desafío de transitar itinerarios o recorridos lectores, construyan sus propios caminos de lectura (Devetach, 2008) y, finalmente, compartan sus pareceres en blogs, portafolios, padlets, agendas y diarios personales. Tal vez el desafío mayor sea construir la escuela como un amplio territorio en el que las situaciones de enseñanza planificadas profundicen prácticas de lectura y escritura con propósitos didácticos y comunicativos diversos, y que las propuestas en torno a lo literario tengan mucho de recreo, de lectura de tiempo libre y de juego y menos de tareas cerradas que no dan la oportunidad de construir el hueco donde refugiarnos (Montes, 1999).

¿QUÉ SENTIDO TIENE LA LIJ EN LA ESCUELA DEL BARBIJO?
Esto le preguntamos a docentes de todo el país y esto nos contestaron:

Cecilia Bueno, docente de Banfield, provincia de Buenos Aires
“Creo que la literatura es un medio espectacular para contener, expresarse, liberarse y sentirse acompañado. Más que nunca este año, como el anterior, será la literatura la gran excusa y ocasión de encuentro. De encuentro profundo, cercano, como el de antes. Allí no habrá diferencias. No existirá el miedo del contagio. Podremos leer juntos, escucharnos, expresarnos y compartir sin diferencias por la pandemia. Considero que la LIJ podrá tener un lugar relevante por todo lo enunciado. Desde mi rol de bibliotecaria, así lo trabajé el año pasado en encuentros virtuales con todos los grados y ya estoy planificando para poder hacerlo este año en la presencialidad. El año pasado la literatura permitió compartir pérdidas, dolores, miedos, incertidumbres, llantos… fue muy liberador y gratificante. También compartimos risas, caricias, juegos y nos ayudó a sentirnos cerca.
Leer es el camino, leer con otro es lo que necesitamos más que nunca”.

Sonia, docente de la escuela Nro. 13, Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego 
“El lugar de la LIJ en nuestra escuela es central en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia ya que el PI de la escuela es la Feria del Libro de Ushuaia. Trabajamos todo el año en innumerables actividades de promoción a la lectura en las que recreamos los títulos leídos de todas las formas posibles. La LIJ atraviesa nuestros proyectos en cada ciclo escolar.”

Bibliotecaria de las escuelas 1 Ep. Nro. 37 y Ep. Nro. 38, Tigre, provincia de Buenos Aires 
“Al leer me doy cuenta de sí. Desde las bibliotecas escolares podemos contribuir para que las LIJ tengan su espacio y tiempo real y planificado. Creo que es necesario planificar un espacio de la lectura por placer. Puede ser una herramienta muy valiosa para que la comunidad pueda afianzar el arraigo con la escuela, que se vio debilitado por la falta de presencialidad. Claro que la planificación es importante tanto en el espacio de calidad que se brinde como en cuanto a la seguridad, para evitar riesgos innecesarios”.

Graciela Rendón, escritora y docente en escuela de San Martín de los Andes, provincia de Neuquén 
“Mi nombre es Graciela Rendon. Soy escritora y maestra. Trabajo en una biblioteca popular y hago talleres en las escuelas. Voy a hablar del papel de la LIJ. 
En estos tiempos de NO PRESENCIALIDAD, la LIJ no estuvo ausente. Los y las maestros/maestras y mediadores se las han ingeniado de todas las maneras posibles para hacer transitar los libros en ese mundo a través de las pantallas. Cuando no había conectividad, iban a las casas; la biblioteca estuvo abierta con todos los protocolos pero no dejaron de sacar libros. En la escuela nro. 89, escuela primaria, y en el CEPEM 13, Centro Educativo de Enseñanza Media, trabajaron con algunos libros tomando capítulos o frases o resúmenes; fue trabajoso, muy difícil a veces, pero el Iibro no faltó. Digamos que a veces entró a empujones.
Fue un recurso muy interesante el usar algunos libros; solo algunas partes para que los y las alumnos/as escriban. Funcionó muy bien este tiempo el taller para escribir. Se leyó mucha poesía y microrrelato. También tratamos de usar libro-álbum pero fue más incómodo por el tema de cómo se vuelca ilustración a través de la pantalla. Se trabajaron muchos libros de la LIJ en el profesorado. 
Estamos confiados en que esta nueva etapa va a introducirse una mejor relación con el libro. Ya por aquí en San Martín de los Andes empezaron de a poco algunos grados y el inicio de esta circularidad de conocimientos es sin lugar a dudas con los libros. La LIJ, para mí, coma escritora y mediadora es siempre una casa abierta que nos recibe. Nunca dejamos de tener el lema: DAR DE LEER”.

Andrea, bibliotecaria de escuela en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires 
“…nosotros tenemos un fuerte que nos identifica desde lo literario. Antes nuestros nenes compraban entre cuatro y seis libros de literatura por año. No usamos manual en prácticas del lenguaje, porque partimos la educación de este área desde la literatura. El año pasado y este año también, nos vemos ante la imposibilidad de compra de casi el 60% del alumnado, según encuestas. Aun así, las docentes armaron sus corpus como siempre. Van a leerlos ellas, grabar videos para la virtualidad y en voz alta en el aula. No dan más y van dos semanas de clases, pero saben que es algo construido juntas con el paso de los años. Costó que la comunidad se adapte a esto, pero se empezó a privilegiar la literatura ante otros gastos. Esta vez no se puede comparar por las falencias económicas que sufren nuestras familias. Los recorridos son variados este año. Pero hay algo que coinciden todas. Iniciaron con historias de escuela. Que rescatan la cotidianidad perdida por la nueva normalidad. Se compara. Se contrasta y se trae de vuelta. Por ejemplo, El genio de la cartuchera de Mario Méndez se abrió paso en cuarto quinto y sexto para el primer día. Y a varias se les hizo un nudo en la garganta al leer… Los más chiquitos con Margarita Maine, leen Cuentos para leer en el recreo. Y se enamoraron con Francisco, el protagonista. Después los elegidos son los que tienen a niños como protagonistas en diversos contextos. Matilda (Roald Dahl), El mar y la serpiente (Paula Bombara), (creo que hace unos ocho años que lo leemos en sexto y siempre se vuelve a llorar). Todos los demás padres y todas las demás madres dijeron que sí (por segundo año consecutivo) a El espejo africano (Liliana Bodoc), Malku y los cabritos (Margarita Mainé), Eleodoro (Paula Bombara)… La literatura como puente, entre las niñeces y la diversidad. Entre la normalidad y la pandemia.

Leonardo, docente de la Secundaria Nro. 70, Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires
“Con relación al tema planteado desde ALIJA surgen desde este colaborador algunas reflexiones sin más que contribuir al debate.
Desde la recepción del material enviado a la Secundaria Nro. 70, con igual alegría participaron los alumnos de 3° año de la lectura y posterior concurso de Los favoritos. 
La misma alegría se vivió una mañana en el aula cuando, como su profesor de Prácticas del Lenguaje, les dije a esas juventudes con más ganas de seguir durmiendo que de escucharme, lo siguiente:
—Hay que acelerar la lectura porque vamos a conocer a la autora de El libro prohibido, Liliana Cinetto. 
Autorizaciones, acompañantes, merienda, recursos (poco y nada) Todo un desafío trasladar a los alumnos por un conurbano impredecible, pero con la certeza que el movimiento valía la pena. ¿Quién de nosotros olvidó las salidas o excursiones organizadas por nuestra escuela y a las que más de uno permitió reforzar la confianza en uno mismo? “Si otros lo hicieron conmigo yo también lo haré por ellos”, pensé. 
Luego del anuncio el entusiasmo se apoderó de cada uno de ellos.
Llegó el día del encuentro en la Biblioteca Alberdi de Lanús y sólo faltaron dos alumnos porque no recordaban el evento. Sentados y en silencio escucharon a una gran narradora además de escritora de cuentos y novelas.—¿Quién se anima a leer en voz alta? —preguntó la invitada, y mi asombro fue tal porque quien levantaba la mano y se acercaba a Liliana Cinetto era ni más ni menos que ese joven de aritos al que nada parecía gustarle en clase.
¿Será que en Literatura sucede también lo que en Educación para adolescentes al jerarquizar aquellas respuestas que se asemejan al ´saber impartido´ dejando mínimas posibilidades al resto? ¿No ocurre acaso desde el canon literario una desvalorizada mirada sobre la LIJ y solo parecen consagrarse aquellos autores que escriben teoría literaria o novelas con tramas psicológicas? ¿Cuán distinta es la reflexión sobre las pérdidas de los personajes en Amigos por el viento de Liliana Bodoc? O el dolor que cala en los huesos de Ezequiel ¿Hay en Los ojos del perro siberiano, de Antonio Santa Ana, simples descripciones que arrojan por el piso la altura de semejante novela? 
Las escuelas recibiremos con alegría y compromiso la propuesta para este 2021 de la Asociación y, así como creemos en nuestros estudiantes, también lo hacemos en la LIJ”.

Referencias bibliográficas

Andruetto, M. T. (2009). Hacia una literatura sin adjetivos. Córdoba: Comunicarte.
Cañón, M. (comp.) (2019). El campo de la literatura para niños y niñas: miradas críticas. Mar del Plata: Universidad Nacional de Mar del Plata. Consultado el 1 de octubre de 2020 en http://humadoc.mdp.edu.ar:8080/bitstream/handle/123456789/886/Miradas%20criticas-cerrado.pdf?sequence=1
Carranza, M. (2007, marzo). “Algunas ideas sobre la selección de textos literarios”. Imaginaria N°202. Recuperado de <http://www.imaginaria.com.ar/20/2/seleccion-de-textos-literarios.htm>
Chambers, A. (2007). Dime. Los niños, la lectura y la conversación. México: Fondo de Cultura Económica.
Devetach, L. (2008). La construcción del camino lector. Comunicarte: Córdoba.
Díaz Rönner, M. A. (1988). Cara y cruz de la literatura Infantil. Buenos Aires: Libros del Quirquincho.
Duschatzky, S. (2017). Política de la escucha en la escuela. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Paidós.
Dussel, I. (2020, 23 de abril). La clase en pantuflas. Conversatorio virtual. Consultado el 30 de septiembre de 2020 en <https://www.youtube.com/watch?v=6xKvCtBC3Vs>.
Hermida C. y Cañón, M (2012).La literatura en la escuela primaria. Buenos Aires: Novedades Educativas.
Montes, G. (1999). La frontera indómita. Fondo de Cultura Económica: México.
Petit, M. (2015). Leer el mundo. Experiencias actuales de transmisión cultural.Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura. México: Fondo de Cultura Económica. 
Tonucci, F. (2020, 12 de junio). “La educación en tiempos de pandemia: una charla con Francesco Tonucci”. Consultado el 1 de octubre de 2020 en <https://www.youtube.com/watch?v=S7jSJpyAj_c>

*Romina Sonzini y Mila Cañón son especialistas en literatura infantil y juvenil que pertenecen a la comisión directiva de Jitanjáfora. Redes sociales para la promoción de la lectura y la escritura, una asociación civil sin fines de lucro, cuya sede está en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires. Si bien sus antecedentes se remontan a 1999, fue desarrollando diversos proyectos y en 2006, elaboran un estatuto cuyo objetivo es trabajar en la capacitación de mediadores y el acercamiento de la literatura a niños y jóvenes. Entre sus proyectos, como talleres, capacitaciones y charlas, están las jornadas “La literatura y la escuela”, que ya llevan veinte ediciones y en la que han participado numerosos panelistas.

Recomendario Abril 2021

Esta sección hoy abre las puertas de las escuela, y quienes formamos parte de la comisión de ALIJA, desempolvaron sus saberes y también sus bibliotecas, para armar este recomendario escolar, un recorrido en el que no faltarán algunos olvidos, pero que bien vale la pena sentarse a leer. 

RECOMENDARIO LIJ “LA ESCUELA”

La LIJ encuentra en la escuela el escenario ideal para circular, para darse a conocer, para generar deseo de lectura. ¿Pero cómo está representada la escuela en la LIJ? ¿Qué dice la LIJ acerca de cómo se vive la escuela y en la escuela? Nos interesa destacar aquellos libros que nos permiten espiar y conocer esas dinámicas, esas emociones que circulan en las aulas, y que nos ayudan a entender un poco cómo se van construyendo los sujetos que las habitan.

Notarán que es una lista de sugerencias incompleta; casi por definición, estos listados con recomendaciones son incompletos y arbitrarios. Es que el tema de la escuela es tan propio de la LIJ que no sólo muchos lectores se forman en ese ámbito, sino que además es un contexto ideal para ambientar las historias. Encontrarán también muchos abecedarios, un género que tiene muchísimos adeptos y que constantemente está produciendo novedades con un recorte innovador; esperamos que nos disculpen, es un pequeño capricho de escolares.

AA.VV. ¡Todos al recreo! Buenos Aires: Amauta, 2005.
Ábalos, Jorge W.; Baldassari, ilustraciones. Shunko. 30ª. ed. Buenos Aires: Losada, 1962.
Araya, Rocío. Pájaros en la cabeza. Valencia: Litera Libro, 2016.
Barrenetxea, Iban. Bombástica Naturalis: Bombastus Dulcimer. Barcelona: A Buen Paso, 2010.
Batista, Ethel; Eva Mastrogiulio, ilustraciones. Una ballena de patas cortas. Buenos Aires: Del Eclipse, 2010.
Bayona, Victoria; Juan Chavetta, ilustraciones. La maestra. Buenos Aires: SM, 2016. (El Barco de Vapor, naranja).
Benegas, Mar; Guridi, ilustraciones. Abecedario del cuerpo imaginado. Barcelona: A Buen Paso, 2014.
Blasco, Martín; Pablo Zwieg, ilustraciones. Maxi Marote. Buenos Aires: Norma, 2006. (Torre de papel, amarilla).
Brasseur, Philippe. El pequeño libro rojo. México: Océano Travesía, 2008. 
Browne, Peter. Mi maestra es un monstruo. México: Océano travesía, 2014.
Buitrago, Jairo; Rafael Yocketeng, ilustraciones. Eloísa y los bichos. Buenos Aires: Calibroscopio, 2009.
Cali David; Benjamin Chauld, ilustraciones. No he hecho los deberes porque… Madrid: NubeOcho, 2014.
Canela; Eugenia Nobati, ilustraciones. El geño de la tinta. Buenos Aires: La Brujita de Papel, 2020. (Piedra Libre).
Carlain, Noé; Ronan Badel, ilustraciones. Todo lo que una maestra nunca dirá. Madrid: Edelvives, 2018.
Cinetto, Liliana; Alejandra Lubliner Gonik. Cuento con carpincho y todo. Buenos Aires: SM, 2005. (El Barco de Vapor, roja).
Cinetto, Liliana. Cuentos de amor, locura y suerte. Buenos Aires: Edelvives, 2011. (Ala delta, verde).
Cinetto, Liliana. Un detective suelto en el colegio. Buenos Aires: SM, 2019. (El Barco de Vapor, roja).
Creech, Sharon; Alejandro Magallanes, ilustraciones. Quiere a ese perro. México: Fondo de Cultura Económica, 2004. (A la orilla del viento).
Dalh, Roald; Quentin Blake, ilustraciones. Matilda. Buenos Aires, Alfaguara, 1998.
De Mayer, Gregie; Koen Vanmechelen. Juul. Madrid: Lóguez, 2016.
Dellutri, Ezequiel. Minotaurio en zapatillas. Buenos Aires: Norma, 2018. (Torre de papel, Amarilla.)
Drennen, Olga. Asesinato en la escuela del perro. Buenos Aires: Quipu, 2015.
Durini, Ángeles. ¿Quién le tiene miedo a Demetrio Latov? Buenos Aires: SM, 2002.
Falconi, María Inés. La escuela es puro cuento (y también un poco de teatro). Buenos Aires: Norma, 2010. (Torre de papel, azul).
Falconi, María Inés. Pedro y la guerra. Buenos Aires: Norma, 2007. (Torre de papel, azul).
Ferrari, Andrea. El camino de Sherlock. Buenos Aires: Alfaguara, 2011. (Alfaguara juvenil, azul).
Ferrari, Andrea. El círculo de la suerte. Buenos Aires: Loqueleo, 2018. (Azul).
Fine, Anne. Cómo escribir realmente mal. Madrid: SM, 1998. (El Barco de Vapor, naranja).
Fuentes, Claudio; Gabriela Lyon. Pequeña historia de un desacuerdo, Barcelona: Ekaré, 2018.
Funke, Cornelia; José Rosero, ilustraciones. El caballero fantasma. México: Fondo de Cultura Económica, 2011. (A la orilla del viento).
Garrido, Javier. El ABC de Amadeo. Buenos Aires: La Brujita de Papel, s.f.
Gattari, Florencia; Alberto Rojas Apel. El padrino. Buenos Aires: SM, 2018. (El Barco de Vapor, Roja).
Goscinny, René; Sempé, ilustraciones. El pequeño Nicolás. Buenos Aires: Alfaguara, 2006 (Serie Naranja).
Heidelbach, Nikolaus, ¿Qué hacen las niñas? Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2011.
Heidelbach, Nikolaus, ¿Qué hacen los niños? Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2011.
Heredia, María Fernanda. Cupido es un murciélago. Buenos Aires: Norma, 2007. (Torre de papel, amarilla).
Horn, Emili. Disculpe… ¿Es Ud. una bruja? Buenos Aires: Norma, s.f. (Piedra Libre)
Horowitz, Anthony. La granja Groosham. México: Fondo de Cultura Económica, 1996. (A la orilla del viento.)
Impey, Rose. Un montón de bebés. México: Fondo de Cultura Económica, 1996. (A la orilla del viento.)
Isol. Abecedario a mano. México: Fondo de Cultura Económica, 2015. (Los especiales de A la orilla del viento.)
Istvansch. Escenitas de la vida cotidiana. Buenos Aires: Edebé, 2014.
Istvansch. Obvio. Buenos Aires: Edebé, 2015.
Istvansch. Puatucha Rentes, la leyenda olvidada. Buenos Aires: Calibroscopio, 2014.
Jeffers, Oliver. El increíble niño comelibros. México: Fondo de Cultura Económica, 2007. (Los especiales de A la orilla del viento.)
Kaufman, Ruth; Raquel Franco; Diego Bianki, ilustraciones. Abecedario. Buenos Aires: Pequeño Editor, 2015.
Lima, Juan; Max Cachimba, ilustraciones. Letras sueltas. Buenos Aires: Ojoreja, 2019.
Luján, Jorge; Isol, ilustraciones. Numeralia, México: Fondo de Cultura Económica, 2007. (Los especiales de A la orilla del viento.)
Machado Germán; Norma Andreu. La escuela de gatos de la señorita Cara Carmina. Buenos Aires: Calibroscopio, 2014.
Mariño, Ricardo, ilustraciones Chavetta Lepipe. A la escuela con Cinthia Scoch. Bs As:Santillana, 2014.
Martin, Ann B. Ma y Pa Drácula. México: Fondo de Cultura Económica, 1989. (A la orilla del viento).
Mattiangeli, Susanna; Chiara Carrer, ilustraciones. Cómo funciona la maestra. Buenos Aires: Calibroscopio, 2016.
Méndez Mario, El genio de la cartuchera. Buenos Aires: Loqueleo, 2015.
Méndez, Natalia; + 27 ilustradores. El circo fantástico de los hermanos ABC. Buenos Aires: Sudamericana, 2007.
Molina, Alicia. El cristal con que se mira. México: Fondo de Cultura Económica, 2011. (A la orilla del viento)
Molina, Alicia. No me lo vas a creer. México: Fondo de Cultura Económica, 2013. (A la orilla del viento).
Moncayo, Cristina. Potolotti. Buenos Aires: Amauta, 2015.
Moniz, Madalena. Hoy me siento. Buenos Aires: Periplo, 2018.
Montes, Graciela. Tengo un monstruo en el bolsillo. Buenos Aires: Sudamericana, 1998. (Primera Sudamericana)
Montes, Graciela; Nana González, ilustración. La verdadera historia del Ratón Feroz. Buenos Aires, Loqueleo, 2017.
Moritz, Karl Phillip M.; Wolf Erlbruch, ilustraciones. El nuevo libro del abecedario. Barcelona: Bárbara Fiore, 2007.
Murray McCain; John Alcorn. Escribir. Buenos Aires: Libros del Zorro Rojo, 2016.
Nobre, Mariana. Color de rosa: un abecedario. Buenos Aires: edición de autor, 2019.
Nöstlinger, Christine. Konrad o el niño que salió de una lata de conservas. Buenos Aires: Alfaguara, 1975.
Nöstlinger, Christine. Mi amigo Luki-live. Buenos Aires: Alfaguara, 2014.
Palacio, R J. La lección de August. Buenos Aires: Penguin Random House, 2019.
Paszkowski, Diego. La puerta secreta. Buenos Aires: Loqueleo, 2016.
Paszkowski, Diego. Te espero en Sofía. Buenos Aires: Loqueleo, 2013.
Pescetti, Luis María; O´Kif-MG, ilustraciones. Bituín bituín Natacha. Buenos Aires: Alfaguara, 2006. (Alfaguara infantil, naranja).
Pescetti, Luis María, Pablo Fernández, ilustraciones. Chat Natacha chat. Buenos Aires: Alfaguara, 2011. (Alfaguara infantil, naranja).
Pineau, Pablo; Carla Baredes. La escuela no fue siempre así. Buenos Aires: Iamiqué, 2008. 
Piñeiro Claudia. Un ladrón entre nosotros. Buenos Aires: Norma, s.f. (Torre Azul).
Potes, Marisa. El campo deportivo. Buenos Aires: SM, 2018. (El Barco de Vapor, roja).
Ramos, Anna Claudia; Jacobo Muñiz. En algún lugar del mundo. Buenos Aires: Gerbera, 2020.
Ramos, Maria Cristina; Claudia Legnazzi, ilustraciones. Papelitos. México, Fondo de Cultura Económica, 2004 (Los Primerísimos).
Rex, Adam; Christian Robinson, ilustraciones. El primer día de un colegio. Barcelona: Corimbo, 2006.
Reynolds, Peter, Casi. Barcelona: Serres, 2004.
Reynolds, Peter. El Punto, Barcelona: Serres, 2003.
Riddell, Chris. Ottoline va al colegio. Zaragoza: Edelvives, 2008.
Rivera, Iris. Casos de escuela. Buenos Aires: Quipu, 2016. (La serie amarilla de Quipu).
Rodari, Gianni; José M. Carmona, ilustraciones. El libro de los errores. Madrid: Espasa-Calpe, 1989. (Austral juvenil).
Romero, Natalia; Yael Frankel. ABC mi primera cocina. Buenos Aires: Periplo, 2018.
Rowling, J. K. Harry Potter y la piedra filosofal. Buenos Aires: Emecé, 1999. (Saga de Harry Potter, 7 tomos.)
Roxlo, Conrado Nalé. La escuela de las hadas. Buenos Aires: Colihue 1988. (Libros del Malabarista).
Rueda, Claudia. La línea. México: Océano Travesía, 2016.
Salvi, Alicia; Matías Acosta, ilustraciones. El placer de leer. Buenos Aires: Abran Cancha, 2012.
Sanders, Ella Frances. Lost in Translation. Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2014.
Schujer, Silvia. Maleducada. Buenos Aires: Loqueleo, 2016.
Schujer, Silvia; Victoria Assanelli, ilustraciones. La mochila de Uki. Buenos Aires, 2009. (Los Piratas).
Scieska, Jon; Lane Smith, ilustraciones. El apestoso hombre queso y otros cuentos maravillosamente estúpidos. Buenos Aires: Thule, 2011.
Siemens, Sandra; Eugenia Nobati, ilustraciones. Un nudo en la garganta. Buenos Aires: SM, 2018. (El Barco de Vapor, blanca).
Silva Romero, Ricardo; Daniel Gómez Henao; Clara Gómez Viera. Que no me miren. Medellín: Tragaluz, 2014.
Silveyra, Carlos, recopilador. ¿Cómo se dice? Buenos Aires: La Brujita de Papel, 2017. (Hora libre). [Serie de libros de humor que recopila material de tradición oral, para compartir en el recreo.]
Sylvie Neeman; Albertine, ilustración. ¡Ya vienen! Buenos Aires: Limonero, 2019.
Valentino, Esteban; Javier Zabala, ilustraciones. Sin los ojos. Buenos Aires: SM, 2004. (El Barco de Vapor).
Velazco, Cecilia. Tony. Bogotá: Norma, 2010. (Zona Libre).
Willis, Jeanne; Tony Ross, ilustraciones. Odio la escuela, México: Océano Travesía, 2003.
Willis, Jeanne; Tony Ross, ilustraciones. Malvado conejito, México: Océano Travesía, 2009.
Wolf, Ema. ¡Silencio niños!: y otros cuentos. Buenos Aires: Norma, 1986. (Torre Azul).

El camino de la ilustración

Y en este número dedicado a la LIJ y la escuela, no podía faltar la sección “La ilustración sobrevuela el mundo”, y la ilustradora y docente Ana Luisa Stok, nos contó sobre el recorrido de tantas y tantos ilustradores para libros niños y jóvenes que ha dado la Argentina, ya sea que se tuvieron una educación formal o en innumerable talleres-escuela. Ana también nos regaló algunas ilustraciones boceto, que nos permitieran disfrutar del camino. 

PENSANDO EL CAMINO DE LA ILUSTRACIÓN

Por Ana Luisa Stok*

Me dedico a la ilustración desde hace muchos años y he tenido la chance de ver cómo este campo se ha desarrollado de manera extraordinaria. Dado el tiempo transcurrido, he podido ser testigo de cuánto ha crecido y evolucionado esta profesión.

La Argentina ha dado grandes ilustradores venidos de los medios gráficos, de las Escuelas de Bellas Artes y de las carreras de Diseño gráfico. Somos una cultura que más allá de las universidades y las escuelas de arte transitamos por mucho tiempo lo que hemos llamado “contracultura”. Este término está muy ligado a los años oscuros de la Argentina donde la educación formal era complementada por grupos de estudio y talleres muy numerosos donde se podía trabajar de manera más libre e innovadora.

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Fueron los caricaturistas los que muy tempranamente crearon escuelas con sus publicaciones en los medios gráficos, abriendo un camino hacia el profesionalismo para todos nosotros en el campo editorial. Pasaron muchos años hasta que la educación formal incluyera en sus programas materias de ilustración. Nuestros ilustradores han surgido básicamente de las artes y el diseño.

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A pesar de eso hoy contamos con muy poquitos lugares donde cursar una carrera de ilustración. Es más frecuente ver que carreras como Arquitectura y Diseño Gráfico, 

En algunas universidades, como la UBA, encontraremos algunas materias de ilustración dentro de las carreras de Diseño o Arquitectura; incluso albergan materias, posgrados o tecnicaturas de ilustración. También en la Universidad de Palermo, en la Universidad de San Martín y en la Universidad de Bahía Blanca.

En Mar del Plata es donde está, tal vez, la formación más completa, en la Escuela de Artes Visuales, Martín Malharro.

Asimismo es indudable que en muchas escuelas de diseño hay materias de ilustración, a lo largo de todo el país.

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Dentro de la educación “informal” sería sumamente complicado hacer un listado completo de lugares adónde formarse; tal es la cantidad de escuelas de arte, talleres y cursos que se ofrecen en todo el país. Es como un enorme jardín que después de una gran tormenta ha florecido de manera imparable.

Una movida que sigue creciendo 

En la Argentina los ilustradores hemos trabajado mucho para darle visibilidad a nuestra tarea creando conciencia laboral, profesionalizando el trabajo y conectándonos también en una gran red por todo el país.

Desde un pequeño grupo que se inició, en 1998, en la cocina de la ilustradora Nora Hilb donde estaban grandes referentes de hoy como Istvansch, Elenco Pico, Sergio Kern, Oscar Rojas, Mónica Weiss y Gustavo Roldán. Luego fuimos sumándonos otros ilustradores y creando muestras, espacios en las diferentes Ferias del libro infantil y Juvenil de Buenos Aires, así como las “Jornadas para Ilustradores”, que creamos Paula Frankel y yo, que se realizan cada año, durante las Jornadas Profesionales en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires para recalar en toda la movida que es hoy la Asociación de Dibujantes de la Argentina (ADA) con el empuje de Poly Bernatene a la cabeza.

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Entre las acciones que no descuidan de ningún modo la mirada docente y cómo llegar a la escuela, es que gracias a todos los colegas que trabajan entorno a ADA se acaba de aprobar “La semana de las artes gráficas y audiovisuales” como tarea obligatoria en el calendario escolar de todos los niveles en la educación de la provincia de Buenos Aires (tercer sistema educativo más grande de América). 

Los ilustradores seguimos formando ilustradores a través de clases y talleres donde se investigan diversas técnicas, narrativas y de seguimiento de proyectos. Los invito a que conozcan algo de esta movida en adadibujantesdeargentina.org

*Ana Luisa Stok nació en Buenos Aires donde vive y trabaja. Cursó la carrera de Bellas Artes, especializándose en dibujo, pintura y escultura. Trabajó en danza contemporánea y coreografía, uniendo la danza y la plástica en muestras y escenarios. Da clases desde entonces. Ha hecho muestras diversas en la Argentina, Minnesota, USA, Roma y Nueva Delhi. Ha participado en exposiciones de ilustración desde el inicio del Foro de Ilustradores. Ha sido invitada a participar de las Bienales XVII y XVIII, de Ilustración de Bratislava, República Eslovaca. Seleccionada para exponer en el 41st del Golden Pen de Belgrado, Yugoslavia en la 6ª Bienal Internacional de Ilustración. Y seleccionada en el 6º Salón Internacional.

De barrio somos

Entre las tareas que tiene ALIJA a la hora de candidatear a nuestos escritores e ilustradores a los diferentes premios, está la del armado de un dossier lo suficientemente interesante, con biografías, cartas de presentación, artículos, conferencias y reseñas relacionadas con los libros que leerá el jurado; material que, una vez recogido, debe ser traducido al inglés en su totalidad. En esta ocasión, para la candidatura de María Cristina Ramos al premio Hans Christian Andersen 2022, se presentó la problémática de cómo traducir el título de la novela De barrio somos.. Por eso, le pedimos a Stella Maris Rizzo que nos contara un poco más sobre este desafío.

Sobre el título de la novela De barrio somos, de María Cristina Ramos

Por Stella Maris Rizzo 1

De barrio somos. Buenos Aires, Planeta, 2017.
Ilustraciones de Virginia Piñon.

La meta de todo traductor es reproducir fiel y ajustadamente lo que el autor quiso transmitir en el idioma original. Es bastante sencillo lograrlo en los textos científicos y técnicos, escritos en un lenguaje denotativo, de significados unívocos. En los texto literarios, en cambio, la tarea se vuelve más compleja: el lenguaje connotativo que se utiliza, frecuentemente referido a las costumbres, historia y modismos del país de origen, hace que muchas veces no sea posible encontrar el equivalente exacto para la versión traducida.
Un ejemplo de esta situación se ha dado con relación al título de la novela de María Cristina Ramos De barrio somos. Para el lector angloparlante la traducción literal resultaría extraña, oscura, ya que en castellano hay un juego de palabras no reproducible en inglés. Este ingenioso recurso de nuestra autora remite a la expresión “de barro somos”, de remoto origen, que podemos encontrar, como explicación de la creación de la humanidad, en el libro del profeta Isaías, en la Biblia y en un mito del Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas, entre otros. Por esta razón, para la versión en inglés, la novela fue denominada Our neighbourhood (Nuestro barrio), con las notas de traducción pertinentes que explicaban la imposibilidad de capturar en inglés el juego “barrio/barro”.
En cualquier caso, es interesante destacar que, al elegir ese título, la creatividad de la escritora vincula el pasado con el presente y muestra los rasgos que los seres humanos tenemos en común más allá del tiempo y el espacio, es decir, la sustancia de la que estamos hechos.
Otra de las características de su escritura es el talento para transformar una historia pequeña en una joya. En esta oportunidad, relata cómo el espíritu de solidaridad prevalece sobre cualquier otra característica de la naturaleza humana cuando una comunidad no muy numerosa tiene que enfrentar una situación de peligro, cómo los valores compartidos por los habitantes de ese barrio guían la conducta de los protagonistas.
Traducir la obra de María Cristina es un placer debido a la belleza de sus palabras y sus imágenes aunque entrañe, al mismo tiempo, el desafío de capturar la esencia de su escritura y encontrar la manera de trasladarla lo más bella y fielmente posible a otro idioma.

Stella Maris Rizzo
20 de enero de 2021

1. Stella Maris Rizzo es Traductora literaria y científico-técnica en lengua inglesa y profesora de ese idioma. Ha traducido numerosos libros y artículos para publicaciones nacionales y extranjeras. Como docente ha trabajado en los niveles primario, secundario y universitario.

Un mundo inesperado

Acerca de Secretos que van y vienen,
de María Cristina Ramos

Por Ana Emilia Silva*

Ramos, María Cristina, ilustraciones Alenda, Paula: Secretos de los que van y vienen. Neuquén: Ruedamares, 2013.

Secretos de los que van y vienen es una invitación al descubrimiento, un viaje hacia el mundo de otros seres. Como un telón que se corre, realizamos un recorrido inesperado a través de la palabra poética, la sugerencia del dibujo y el juego de la tipografía, con letras de distintos formatos, colores, posiciones.

Hoja tras hoja, el mundo animal se llena de sol, cobra una dimensión de estreno y el campo de la metáfora ilumina con su polisemia interrogantes desplegados en multitud de preguntas. Algunas serán respondidas, pero otras permanecerán en el baúl de los secretos.

Las páginas de guarda, ilustradas por Paula Alenda.

El libro de María Cristina Ramos con ilustraciones de Paula Alenda, que logra crear sorpresa mediante trazos sutiles, nos acerca a la olla grande en la que “diez abejas remueven la miel,… dulce con gotas de sol.”  Después del festín de imágenes literarias y visuales, visitamos a  las mariposas y sus habitaciones de luz y sombra tejidas por las enredaderas.

Las hormigas con su ir y venir son otras de las invitadas.

En caravana, marchan hacia  su refugio donde guardan alimentos y en la caja secreta atesoran ciertos prodigios: “… un atado de hilos de madreselva, un zapato verde que perdió un ciempiés”. A través del decir de María Cristina, lo pequeño se transforma. Logra darle brillo a lo desapercibido. Sus personajes coleccionan vida. Valoran la belleza, la buscan, por eso los cangrejos arman una escalera “para llegar a una estrella”. .

Además de buscadores de lo bello, los escarabajos juegan y el “Piedra libre, /libre libre, /rabo de rata,/cola de tigre” se filtra mientras se esconden en el pasto y volvemos a ser niños, en las tardes de verano.

Los grillos y la princesa mariposa dan sonido y color. Los grillos bailan en la noche y el grillo contador de estrellas anota en su cuaderno azul, mientras la bella mariposa regala sus alas mágicas que permiten volar o “descender en el redondo amarillo de una flor”. 

El recorrido avanza y ahora nos introduce en el mundo de los animales vertebrados y curiosos exploradores nos vamos enterando de los secretos de los conejos, atentos “al llamado de algún conejito perdido” o la gallina caminadora, que al despertar “busca entre las piedras, semillas y charcos”. ¿Qué busca? Debemos develar el misterio.

Seguimos a la lechuza y su pluma perdida. La vemos con sus grandes ojos mirando para todos lados “para ver si la pluma regresa”.

Los tordos fiesteros cantan en las nubes de tormenta e invitan a la comunidad pajaril a participar de la fiesta, para luego bajar “hasta las ramas de los árboles”.

Las pequeñas perdices y los grandes ñandúes disfrutan del campo. Las perdices  se bañan con sol, por eso resplandecen y los ñandúes, padres diligentes, cuidan con amor a sus crías. Los charabones tienen “los ojos grandes, las patitas largas, un pompón de plumas”. Una pestaña de la mamá les sirve de talismán protector.

El libro se cierra con un viaje marítimo y la familia de peces sale a nuestro encuentro. También ellos están de fiesta, “van todos en fila al cumpleaños del calamar”.

En el transcurso de la travesía, hemos atisbado la vida de seres pequeños, laboriosos, felices. Vidas simples, inmersas en la belleza, el afecto y la solidaridad.

Este libro nos conecta con el asombro y la poesía. Construye una realidad plena y mediante los procedimientos literarios y plásticos entramos al texto –siguiendo a Gianni Rodari– por la ventana y como él coincidimos en que es “más divertido, y por lo tanto, más útil”.

* Ana Emilia Silva es profesora (USAL) y Licenciada en letras, egresada de la Universidad Nacional de San Martín. Se ha diplomado en Lectura y Escritura por FLACSO y por la Universidad Nacional de San Martín en las Diplomaturas en Literatura Infantil y Juvenil y obtuvo el Postítulo en Literatura Infantil y Juvenil (CEPA). Es narradora oral, discípula del profesor Juan Moreno. Escribe poesía y narrativa, varios de sus textos integran diversas antologías. Coautora de libros de texto en Lengua y Literatura para Editorial SM y Editorial Kapelusz y autora de Prácticas de Lengua y Literatura. Pasar la Posta. Lugar Editorial. Buenos Aires, 2017. Integra la Comisión Directiva de ALIJA y es miembro de la Academia Argentina de Literatura Infantil y de la Academia Alas.

Recomendario Diciembre 2020

La sección Recomendario, que abrimos en el boletín Nº 4, continúa su recorrido con el aporte de toda la comisión de ALIJA, que se entusiasma, y que de a poco y apelando a la memoria fue construyendo este panorama. Aunque fue difícil encontrar perlas argentinas, nos propusimos brindar una bibliografía para cinéfilos y aquellos que quieran un día recorrer las pantallas chicas y las plataformas y descubrir que, detrás de algunas películas, hubo una vez un libro o una saga. 

LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL LLEGA AL CINE

Estábamos más ilusionados que el personaje de Mía Farrow en La rosa púrpura de El Cairo, creímos que íbamos a lograr un directorio perfecto y exhaustivo, pero no. Sin embargo, les entregamos aquí un digno Recomendario que es casi una cartografía de la LIJ y el cine; eso sí, un poco caprichoso con muchos destacados y algunos ausentes. También notarán que es una cita simplificada, y para nombrar los libros —clásicos, muchos de ellos—, escogimos una edición local, la más sencilla de conseguir, pero puede que haya muchas más.

La LIJ argentina en el cine 


De Santis, Pablo, El inventor de juegos. Buenos Aires: Loqueleo, 2014.
–Buscarini, Juan Pablo, El inventor de juegos, 2014.
Falconi, María Inés, Caídos del mapa. Buenos Aires: Quipu, 1992.
–Mark, Leandro; Nicolás Silbert, Caídos del mapa, 2013.
Pescetti, Luis María; ilustraciones de Pablo Fernández, Natacha. Buenos Aires: Loqueleo, 2008.
–Pinto, Eduardo; Fernanda Ribeiz, Natacha, 2018.
Walsh, María Elena, ilustraciones de Nancy Fiorini, Manuelita, ¿dónde vas? Buenos Aires: Alfaguara, 2013. (AlfaWalsh.)
–García Ferré, Manuel, Manuelita, 1999.

La pluma ingeniosa de Roald Dahl 


Dahl, Roald; ilustraciones de Quentin Blake, Charlie y la fábrica de chocolate. Buenos Aires: Loqueleo, 2016. (Serie Azul.) 
 –Stuart, Mel, Willy Wonka y la fábrica de chocolate, 1971.
 –Burton, Tim, Charlie y la fábrica de chocolate, 2005. 

Dahl, Roald; ilustraciones de Quentin Blake, El gran gigante bonachón, Buenos Aires: Loqueleo, 2016. (Serie Azul.)
 –Spielberg, Steven, BFG, 2016.

Dahl, Roald; ilustraciones de Quentin Blake, El superzorro. Buenos Aires: Loqueleo, 2016. (Serie morada.)
 –Anderson, Wes, El superzorro, 2009.

Dahl, Roald; ilustraciones de Quentin Blake, James y el melocotón gigante. Buenos Aires: Loqueleo, 2016. (Serie Naranja.) 
 –Selik, Henry, James y el durazno gigante, 1996, Disney.

Dahl, Roald; ilustraciones de Quentin Blake, Las brujas. Buenos Aires: Loqueleo, 2016. (Serie Naranja.) 
 –Roeg, Nicolas, Las brujas, 1990.

Dahl, Roald; ilustraciones de Quentin Blake, Matilda. Buenos Aires: Loqueleo, 2016. (Serie Azul.)
 –DeVito, Danny, Matilda, 1996.

Galería de clásicos


Andersen, Hans Christian, La sirenita, Buenos Aires: Unaluna, 2013.
–Clements, Ron; John Musker, La Sirenita, 1989. Disney.
Miyazaki, Hayao, La Sirenita y Ponyo en el acantilado, 2008.

Baum, Lyman Frank, El mago de Oz. Buenos Aires: Alianza, 2010.
 –Fleming, Víctor, El mago de Oz, 1939. 
 –Takayama, Fumihiko, El mago de Oz [animé], 1982. 

Beaumont, Jeanne-Marie Leprince de, La bella y la bestia. Buenos Aires: Colihue, 2005.
 –Cocteau, Jean, La bella y la bestia, 1946.
 –Herz, Juraj, La bella y la bestia , 1978.
 –Trousdale, Gary; Kirk Wise, La bella y la bestia 1991. Disney.
 –Condon, Bill, La bella y la bestia, 2017.

Carrol, Lewis, Alicia en el país de las maravillas. Buenos Aires: Edelvives, 2016. 
 –Geronimi, Clyde; Wilfred Jackson, Alicia en el país de las maravillas, 1951. Disney.
 –Burton, Tim, Alicia en el país de las maravillas, 2010.

Carrol, Lewis, Alicia a través del espejo. Buenos Aires: Edelvives, 2017. 
 –Burton, Tim, Alicia a través del espejo, 2016.

Collodi, Carlo, Pinocho. Buenos Aires: Aique, 2017. 
–Ferguson, Norman, Pinocho, 1940. Disney.
–Cenci, Giuliano, Las fantasías de Pinocho, 1971.
–Malowicki, Alejandro, Pinocho, 1987.
–Barron, Steve, Pinocho, 1996.
–Benigni, Roberto, Pinocho, 2002.
 –Robichaud, Daniel, P3k: Pinocho 3000, 2004.

Reunimos en una misma entrada la obra de los hermanos Grimm y de Charles Perrault porque las películas surgidas han tomado un poco de cada una de las historias plasmadas por ellos.

Grimm, Wilhelm y Jacob, Cuentos de hadas de Grimm. Boulogne: Cántaro, 2017. (Del Mirador.)
Perrault, Charles; ilustraciones de Oscar Saúl Rojas, Los cuentos de Perrault. Buenos Aires: Gramon-Colihue, 1999. (La mar de cuentos.)
–Geromini, Clyde, La bella durmiente, 1959. Disney.
–Arrietta, Ado, La bella durmiente, 2017.
–Geromini, Clyde; Wilfred Jackson, Hamilton Luske, Cenicienta, 1950. Disney.
–Hand, David; Wilfred Jackson, et. al., Blancanieves y los siete enanos, 1937. Disney.
–Singh, Tarsem, Espejito, espejito, 2012.

Kipling, Rudyard, El libro de la selva. Buenos Aires: Loqueleo, 2015. (Serie Azul.)
 –Korda, Zoltan, El libro de la selva, 1942.
 –Reitherman, Wolfgang, El libro de la selva, 1967. Disney.
 –Favreau, Jon, El libro de la selva, 2016. [Remasterizada por Disney]
 –Serkis, Andy, Mowgli: leyenda de la selva, 2018.

Verne, Julio, De la Tierra a la Luna. Buenos Aires: Edimat, 2003.
—Méliès, Georges, Viaje a la Luna, 1902.

Verne, Julio, La vuelta al mudo en ochenta días. Buenos Aires: El Ateneo, 2018.
 –Anderson, Michael, La vuelta al mundo en ochenta días, 1956.
 –Collins, Geoff, La vuelta al mundo en ochenta días, 1988.
 –Coracci, Frank, La vuelta al mundo en ochenta días, 2004.

Verne, Julio, Veinte mil leguas de viaje submarino. Buenos Aires: Anaya, 2005.
 –Fleischer, Richard, Veinte mil leguas de viaje submarino, 1954.
 –Collins, Geoff, Veinte mil leguas de viaje submarino, 1985.

Verne, Julio, Viaje al centro de la Tierra. Buenos Aires: Ríos de tinta, 2013.
 –Levin, Henry, Viaje al centro de la Tierra, 1959. 
–Picker Simón, Juan, Viaje al centro de la Tierra, 1976.
 –Brevig, Eric, Viaje al centro de la Tierra, 2008.

Solo para aventureros


Barrie, James Matthew, Peter Pan y Wendy. Buenos Aires: Colihue, 2015 (Los libros de Boris.)
–Geronimi, Clyde, Peter Pan, 1953. Disney.
–Hogan, P. J., Peter Pan la gran aventura, 2003.

Bond, Michael; ilustraciones de Peggy Fortnum, Un oso llamado Paddington. Barcelona: Noguer, 2017.
–King, Paul; McColl, Hamish, Paddington, 2014.

Burnett, Frances Hodgson, La princesita. Santiago: Andrés Bello, 1994.
–Cuarón, Alfonso, La princesita, 1995.

Donaldson, Julia; ilustraciones de Axel Scheffler, El grúfalo. Madrid: Bruño, 2016.
–Lang, Max; Schuh, Jakob, El grúfalo, 2009.

Ende, Michael, La historia interminable. Buenos Aires: Alfaguara, 2007. (Alfaguara clásicos.)
–Wolfgang Petersen, La historia sin fin, 1984.

Funke, Cornelia, Corazón de tinta. México: Fondo de Cultura Económica, 2003. (Los especiales de A la orilla del viento.)
–Softley, Iain, Corazón de tinta, 2009.

Funke, Cornelia, El jinete del dragón. México: Fondo de Cultura Económica, 2019. (Los especiales de A la orilla del viento.)
–Eshed, Tomer, El jinete del dragón, 2020.

Gaiman, Neil, Coraline. Barcelona: Salamandra, 2009.
 –Selick, Henry, Coraline y la puerta secreta, 2009.

Kadono, Eiko, Majo no takkyubin = El servicio de entregas de Kiki. Tokyo: Fukuinkan Shoten, 1985.
–Miyazaki, Hayao, Kiki´s delivery service, 1989. Ghibli.

Kinney, Jeff. Diario de Greg. Barcelona: Molino; RBA, 2008.
–Freudenthal, Thor, El diario de un chico en apuros, 2010.

Leaf, Munro; ilustraciones de Robert Lawson, Ferdinando el toro. Salamanca: Lóguez, 1999.
–Sheeran, Ed, Ferdinand, 2017.

Lindgren, Astrid, Pippi Calzaslargas. Barcelona: Juventud, 2001.
–Annakin, Ken, Las aventuras de Pippi Longstocking, 1988.

Lindo, Elvira, Manolito Gafotas. Madrid: Alfaguara, 1994. (Alfaguara infantil.)
–Albaladejo, Miguel, Manolito Gafotas, 1999.

Pilkey, Dav, Las aventuras del Capitán Calzoncillos. Buenos Aires: SM, 2017.
–Soren, David, Las aventuras del Capitán Calzoncillos: la película, 2017.

Potter, Beatrix; ilustraciones de la autora, La historia de Peter Rabbit. Boulogne: Estrada, 2018. (Azulejitos.)
–Gluck, Will, Las travesuras de Peter Rabbit, 2018.

Pullman, Philip, Trilogía La materia oscura. Barcelona: Roca Junior, 2017.
–Weitz, Chris, La brújula dorada, 2007.

Rosen, Michael; ilustraciones de Helen Oxenbury, Vamos a cazar un oso. Caracas: Ekaré, 1989.
–Harris, Joanna; Robin, Shaw, Vamos a cazar un oso, 2016.

Saint-Exúpery, Antoine, El principito. Buenos Aires: Aique, 2015. (Latramaquetrama.)
–Donen, Stanley, El Principito, 1974.
–Osborne, Mark, El Principito, 2015.

Santiago, Roberto; ilustraciones de Enrique Lorenzo, Los Futbolísimos. Madrid: SM, 2013.
–Lamata, Miguel Ángel, Los Futbolísimos, 2018.

Selznick, Brian, La invención de Hugo Cabret. Buenos Aires: SM, 2007.
–Scorsese, Martin, La invención de Hugo Cabret, 2011.

Sendak, Maurice, Donde viven los monstruos. Buenos Aires: Alfaguara, 2007. (Especiales Álbum.)
–Jonze, Spike, Donde viven los monstruos, 2009.

Timm, Uwe, Rudy, el cerdito de carreras. México: Fondo de Cultura Económica, 2013. (A la orilla del viento.)
–Timm, Peter, Rudy, el cerdito de carreras, 2007.

Travers, Pamela Lyndon, Mary Poppins. Barcelona: Juventud, 2017.
–Stevenson, Robert, Mary Poppins, 1964. Disney.
–Marshall, Rob, El regreso de Mary Poppins, 2018.

Van Allsburg, Chris, Jumanji. México: Fondo de Cultura Económica, 1995. (Los especiales de A la orilla del viento.)
–Johnston, Joe, Jumanji, 1995.
–Kasdan, Jake, Jumanji: Bienvenido a la jungla, 2017.
–Kasdan, Jake, Jumanji: siguiente nivel, 2019.

Van Allsburg, Chris, El expreso polar. Caracas: Ekaré, 1988.
–Zemeckis, Robert, El expreso polar, 2004.

Súper clásicos de miedo y sin edad


Estas obras, además de las decenas de ediciones y adaptaciones desde sus respectivas publicaciones originales, han generado también decenas de películas en distintos idiomas. Como sabemos, estas obras fueron escritas sin pensar en una edad precisa. Fueron adoptadas por lectores de todas las edades. Destacaremos solo algunas:

Leroux, Gastón, El fantasma de la Ópera. Buenos Aires: Longseller, 2015.
–Matray, Ernst, Das Phantom der Oper, 1916.
–Carreras, Enrique, El fantasma de la opereta, 1954.
–De Palma, Brian, Phantom of the Paradise, 1974.
–Little, Dwight H., The Phantom of the Opera, 1989.
–Argento, Dario, Il fantasma dell’opera, 1998.
–Schumacher, Joel, The Phantom of the Opera, 2004.

Shelley, Mary, Frankenstein. Buenos Aires: Planeta Lector, 2018, (Planeta Tierra.)
–Tung, Andres, Frankenstein, 1910.
–Smiley, Joseph W., Life without soul, 1915.
–Testa, Eugenio, Il mostro di Frankenstein. 1921.
–Whale, James, Frankenstein, 1931.
–Whale, James, La novia de Frankenstein, 1935.
–Kenton, Erle C., The Ghost of Frankenstein (El fantasma de Frankenstein), 1942. 
–Neill, Roy William, Frankenstein Meets the Wolf Man (Frankenstein y el hombre lobo), 1943.
–Fisher, Terence, La maldición de Frankenstein, 1957.
–Koch, Howard W., Frankenstein, 1958
–Francis, Freddie, The Evil of Frankenstein, o El mal de Frankenstein, 1964.
–Gaffney, Robert, Frankenstein Meets the Spacemonster, 1965.
–Fisher, Terence, Frankenstein created woman, 1967.
–Adamson, Al, Dracula vs. Frankenstein, 1971.
–Brooks, Mel, Young Frankenstein, 1974.
–Roger Corman, Frankenstein unbound, 1990.
–Branagh, Kenneth, Frankenstein de Mary Shelley,  1994.
–Cohen, Joel, Alec Sokolow, Monster mash: the movie, 1995.
–De Coteau, David, Frankenstein Reborn!, 1998.
–Scott, Leigh, Frankenstein Reborn, 2005.
–Winckler, William, Frankenstein vs. the Creature from Blood Cove, 2005.
–Clarke, Colin, Frankenstein vs. the Wolfman in 3 –D, 2008.
–Essman, Scott, Monster kids (V), 2008.
–Swelstad, Eric, Frankenstein rising, 2009.
–Paul McGuigan, Victor Frankenstein, 2015.

Stevenson, Robert Louis, Dr. Jekyll y Mr. Hide. Buenos Aires: Colihue, 2018.
–Cruze, James, Dr. Jekyll and Mr. Hyde, 1912. 
–Robertson, John S., Dr. Jekyll and Mr. Hyde, 1920.
–Mamoulian, Rouben. Dr. Jekyll and Mr. Hyde, 1931.
–Fleming, Victor, Dr. Jekyll and Mr. Hyde, 1941.
–Soffici, Mario,El extraño caso del hombre y la bestia, Argentina, 1951.
–Renoir, Jean, Le testament du Docteur Cordelier, 1959.
–Fisher, Terence, The two faces of Dr. Jekyll, 1960. 
–Price, David, Dr. Jekyll y Miss Hyde, 1995
–Phillips, Maurice, Dr. Jekyll y Mr. Hyde, 2003.

Stoker, Bram, Drácula. Buenos Aires: Longseller, 2016.
–Murnau, Friedrich Wilhelm, Nosferatu, el vampiro, 1922.
–Lajthay, Károly, Drakula halála, 1923.
–Hilliger, Lambert, La hija de Drácula, 1936.
–Barton, Charles, Abbott and Costello Meet Frankenstein, 1948.
–Fisher, Terence, Drácula, 1958.
–Franco, Jesús, El conde Drácula, 1969.
–Adamson, Al, Dracula vs. Frankenstein, 1971.
–Herzog, Werner, Nosferatu: Phantom der Nacht, 1979.
–Coppola, Francis Ford, Drácula, 1992.
–Brooks, Mel, Dracula: Dead and Loving It, 1995.
–Essman, Scott, Monster Kids, 2008.
–Argento, Dario, Drácula, 2012.

El más grande de los detectives


Doyle, Arthur Conan, Estudio en escarlata. Buenos Aires: Claridad, 2013.
–Parker, Albert, Sherlock Holmes, 1922.
–Neill, Roy William, La mujer de verde, 1945.
–Neill, Roy William, Misión en Algeria, 1945.
–Neill, Roy William, El tren de la muerte, 1946.
Fischer, Terence. El sabueso de los Baskerville, 1959.
–Wilder, Gene, The adventure of Sherlock Holmes’ smarter brother, 1975.
–Levinson, Barry, El secreto de la pirámide, 1985
–Eberhardt, Thom, Elemental mi querido…, 1988.
–Ritchie, Guy, Sherlock Holmes, 2009.

La literatura juvenil en las grandes pantallas

La literatura juvenil está de parabienes desde estas últimas décadas. Las películas de origen anglosajón que se filmaron a partir de sagas clásicas (El señor de los anillos, por ejemplo), o de best sellers juveniles (John Greene, con Bajo una misma estrella) fueron llevados a las pantallas con grandes éxitos de taquilla (dirigidos por Columbus, Spielberg, entre otros), y posteriormente muchas encontraron un nicho en las nuevas plataformas. Facundo Tedesco* nos cuenta: “…actualmente al mismo tiempo que se venden los derechos de determinados libros, también se ven las oportunidades de la contratación de los derechos audiovisuales. Inclusive, en los últimos años, las grandes productoras contratan scouts para hallar libros con potencial para ser películas o series en las grandes plataformas”. Sin embargo advierte que “esta proliferación no colaboró con muchos libros, cuyas películas pasaron sin atención, en comparación con sagas como Crepúsculo o Los juegos del hambre”. Poco o nada se puede decir del cine argentino, aunque Facundo advierte sobre la lenta aparición de contenidos latinos o españoles, que  se van haciendo un lugar a lado del cine anglosajón: “Hace poco tiempo, la plataforma Netflix estrenó la adaptación del libro Yo adolescente, de Zabo, publicado por Planeta, y dirigida por Lucas Santa Ana, que tuvo muchísimo éxito, en torno a la adolescencia, la sexualidad y el rock en una era post Cromañón; la era post Cromañón; podría definirse como la versión argentina del libro y película Las ventajas de ser invisible”.

*Facundo Tedesco comenzó su carrera como bloguero con su blog Junglas de Papel por el que en 2016, obtuvo el premio “Blogger de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires”. Fue scout literario, dio charlas sobre libros y literatura juvenil, asistió a ferias internacionales del libro como la de Bolonia y Frankfurt. Trabajó como community manager en SM Argentina, y actualmente es Responsable de marketing y canales digitales en AZ Editora.    

Las sagas clásicas anglosajonas


Lewis, C. S., Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario. Barcelona: Destino, 2014.
Lewis, C. S., Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian. Barcelona: Destino, 2014.
Lewis, C. S., Las crónicas de Narnia: La travesía del viajero del alba.Barcelona: Destino, 2014.
Lewis, C. S., Las crónicas de Narnia: La silla de plata.Barcelona: Destino, 2014.
Lewis, C. S., Las crónicas de Narnia: El caballo y su niño.Barcelona: Destino, 2014.
Lewis, C. S., Las crónicas de Narnia: El sobrino del mago.Barcelona: Destino, 2014.
Lewis, C. S., Las crónicas de Narnia: La última batalla.Barcelona: Destino, 2014.
–Adamson, Andrew, El león, la bruja y el armario, 2005. Disney.
–Adamson, Andrew, El príncipe Caspian, 2008. Disney.
–Apted, Michael, La travesía del viajero del alba, 2010.

Rowling, J. K., Harry Potter[pack con los siete títulos de la saga]. Buenos Aires: Salamandra, s.f.
–Columbus, Chris, Harry Potter y la piedra filosofal, 2001.
–Columbus, Chris, Harry Potter y la cámara secreta, 2002.
–Cuarón, Alfonso, Harry Potter y el prisionero de Azkaban, 2004.
–Newell, Mike, Harry Potter y el cáliz de fuego, 2005.
–Yates, David, Harry Potter y la orden del fénix, 2007.
–Yates, David, Harry Potter y el misterio del príncipe, 2009.
–Yates, David, Harry Potter y las reliquias de la muerte Parte 1, 2010.
–Yates, David, Harry Potter y las reliquias de la muerte Parte 2, 2011.

Tolkien, J. R. R., El señor de los anillos: La comunidad del anillo. Barcelona: Booket, 2012. (Biblioteca J. R. R. Tolkien.)
Tolkien, J. R. R., El señor de los anillos: Las dos torres. Barcelona: Booket, 2012. (Biblioteca J. R. R. Tolkien.)
Tolkien, J. R. R., El señor de los anillos: El retorno del rey. Barcelona: Booket, 2012. (Biblioteca J. R. R. Tolkien.)
–Jackson, Peter, El señor de los anillos: la comunidad del anillo, 2001.
–Jackson, Peter, El señor de los anillos: las dos torres, 2002.
–Jackson, Peter, El señor de los anillos: el retorno del rey, 2003.

Tolkien, J. R. R., El hobbit. Barcelona: Minotauro, 2002.
–Jackson, Peter, El hobbit: un viaje inesperado, 2012.
–Jackson, Peter, El hobbit: la desolación de Smaug, 2013.
–Jackson, Peter, El hobbit: la batalla de los cinco ejércitos, 2014.

De best sellers en papel a best sellers cinematográficos



Meyer, Stephanie, Crepúsculo, Buenos Aires: Alfaguara, 2008. 
–Harwicke, Catherine, Crepúsculo (Twilight), 2008, Summit Entertainment.
Meyer, Stephanie, Luna nueva, Buenos Aires: Alfaguara, 2007. 
–Weitz, Chris, Luna nueva (New Moon), 2009, Summit Entertainment.
Meyer, Stephanie, Eclipse, Buenos Aires: Alfaguara, 2010. 
–Slade, David, Eclipse (Eclipse), 2008, Summit Entertainment.
Meyer, Stephanie, Amanecer, Buenos Aires: Alfaguara, 2010. 
–Condon, Bill, Amanecer 1 y 2 (Breaking down 1, 2), 2011, 2012, Summit Entertainment.

Collins Suzanne, Los juegos del hambre. Buenos Aires: Nuevo extremo, 2014. 
–Ross, Gary, Los juegos del hambre (The hunger games), 2012. Warner Bros.
Collins Suzanne, En llamas. Buenos Aires: RBA-Molino, 2016. Gary Ross, En llamas (Catching Fire), 2013. Warner Bros.
Collins Suzanne, Sinsajo. Buenos Aires: RBA-Molino, 2016. 
–Lawrence, Francis, Sinsajo 1 y 2 (Mockingjay 1, Mockingjay 2), 2014, 2015. Warner Bros.

Green, John, Bajo la misma estrella. Buenos Aires: DeBolsillo, 2017.
Boone, Josh, Bajo la misma estrella (The fault in our stars), 2014. 20th Century Fox.
Green, John, Ciudades de papel. Buenos Aires: DeBolsillo, 2017.
–Schreider, Jack, Ciudades de papel (Paper Towns), 2015, Carter Films.
Green, John, Mil veces hasta siempre. Buenos Aires: Nube de tinta, 2017.
 –Marks, Hannah, Mil veces hasta siempre (Turtles All the Way Down), 2020. Fox.
Green, John, Buscando a Alaska. Buenos Aires: DeBolsillo, 2017. Varios directores (serie), Buscando a Alaska, 2019. (Looking for Alaska). Hulu.
Green, John, Noches blancas.Buenos Aires: Nube de tinta, 2017.
–Snellin, Luke, Noches blancas (Let it snow), 2019. Netflix.

Riordan, Rick, El ladrón del rayo (Percy Jackson y los dioses del Olimpo 1). Barcelona: Salamandra, 2014.
–Columbus, Chris, Percy Jackson y el ladrón del rayo (Percy Jackson & the Olympians: The Lightning Thief), 2010. 20th Century Fox. 
Riordan, Rick, El mar de los monstruos (Percy Jackson y los dioses del Olimpo 2).Barcelona: Salamandra, 2014.
–Freudenthal, Thor, Percy Jackson y el mar de los monstruos (Percy Jackson & the Olympians 2: The Sea of Monsters), 2013.20th Century Fox. 

Todd, Anna, After: Aquí empieza todo. Buenos Aires: Planeta, 2014. 
–Jenny Gage, After, 2019. Aviron Pictures.

Colfer, Eoin, Artemis Fowl. Buenos Aires: Montena, 2020. 
–Branagh, Kenneth, Artemis Fowl, 2020, Walt Disney Pictures.

Kami García, Kami; Stohl,Margaret, Hermosas criaturas.España: Planeta, 2009. 
–Lagravenes, Richard, Hermosas criaturas (Beautiful Creatures), 2013. Warner Bros.

Lauren Oliver, Lauren: Si no despierto. Buenos Aires: Ediciones B, 2017. 
–Russ-Young, Ry, Si no despierto (Before I fall), 2017. Open Road Films.

Claire, Cassandra, Ciudad de hueso. Cazadores de sombras. España: Destino, 2010. 
–Zwart, Harald, Cazadores de sombras: Ciudad de hueso (The mortal Instruments: City of Bones), 2013. Sony Pictures. 

Levithan, David; Rachel Cohn, Rachel, El cuaderno de desafíos de Dash y Lily. Buenos Aires: Puck, 2020. 
–Varios directores (serie), Dash & Lily, 2020. Netflix.

Scott Card, Orson, El juego de Ender. Buenos Aires: Alfaguara, 2018. y La sombra de Ender. España: B de Bolsillo, 2014.
–Hood, Gavin, El juego de Ender (Ender´s game), 2013. Summit Entertainment. Lionsgate.

Hack, Robert y Aguirre-Sacasa, Roberto, Las escalofriantes aventuras de Sabrina. Buenos Aires: Norma. 
–Varios directores (serie), El mundo oculto de Sabrina (Chilling Adventures of Sabrina), 2018-2020. Netflix.

Patherson, Katherine, Puente a Terabitia. Buenos Aires: Loqueleo. 
–Csupó, Gábor, Un puente hacia Terabithia (Bridge to Terabithia), 2007. Summit Entertainment.

M. Danforth, Emily, The Miseducation of Cameron Post (sin publicación en español). 
–Akhavan, Desiree, La mala educación de Cameron Post (The Miseducation of Cameron Post), 2018. Vertigo Releasing. Netflix.

Paolini, Christopher, Eragon. Roca Editorial, 2009. 
–Fangmeier, Stefen, Eragon, 2006. 20th Century Fox. 

von Ziegesa, Cecily, Cosas de chicas. España: El tercer nombre, 2005. 
–Varios directores (serie), Chica indiscreta (Goosip Girl), 2007. The CW, próximamente HBO MAX.

Pullman, Philip, La brújula dorada (La materia oscura). Roca Junior, 2007. 
–Varios directores (serie), La materia oscura (His Dark Materials), 2019, BBC One.

Han, Jenny, A todos los chicos de los que me enamoré. Destino infantil, 2014. 
–Johnson, Susan, A todos los chicos de los que me enamoré (To All the Boys I’ve Loved Before), 2018. Netflix.

Palacio, R. J., La lección de August. Buenos Aires: Nube de tinta, 2014. 
–Chbosky, Stephen, Extraordinario (Wonder), 2017. Lions Gate Entertainment.

Sachar, Louis, Hoyos. Buenos Aires: SM, 2015 (El Barco de Vapor). 
–Davis, Andrew, El misterio de los excavadores (Holes), 2003. Walt Disney Pictures.

Albertalli, Becky, Con amor, Simon. España: Puck, 2018. 
–Berlanti, Greg, Yo soy Simón (Love, Simon), 2018. 20th Century Fox.

Gaiman, Neil, Stardust. Buenos Aires: Roca Bolsillo, 2019.
–Vaughn, Matthew, Stardust, el misterio de la estrella, 2007. Paramount Pictures.

Yoon, Nicola, Todo todo. Buenos Aires: SM, 2018.
– Meghie, Stella, Todo todo (Everything, Everything), 2017. Warner Bros.

Yoon, Nicola, El sol también es una estrella.Buenos Aires: SM, 2018. 
–Russo-Young, Ry, El sol también es una estrella (The sun is also a star), 2019. Warner Bros.

Cline, Ernest, Ready Player One. España: Ediciones B, 2018.
–Spielberg, Steven, Ready Player One, 2018, Warner Bros.

Aguirre-Sacasa, Roberto, Riverdale. España: Norma, 2018.
–Berlanti, Greg y otros, Riverdale, 2017 (Serie), WB, Netflix.

Gier, Kerstin, Rubí. Buenos Aires,Montena, 2010.
–Fuchssteiner, Felix, Rubí (Rubinrot), 2013.

Gier, Kerstin, Zafiro. Buenos Aires,Montena, 2011.
–Schöde, Katharina; Fuchssteiner, Felix, Zafiro (Saphirblau), 2014.

Gier, Kerstin, Esmeralda. Buenos Aires, Random House Mondadori, 2011.
–Schöde, Katharina; Fuchssteiner, Felix, Esmeralda (Smaragdgrün), 2016.

Forman, Gayle, Si decido quedarme. Barcelona: Salamandra, 2016.
–Cutler, R. J., Si decido quedarme (IF I stay), 2014. Warner Bros.

Pittacus Lore (seudónimo de James Frey, James; Hughes, Jobie), Soy el número 4, España: Norma, 2011.
–Carusso, D. J., Soy el número 4 (I am number 4), 2011.

Chbosky, Stephen, Las ventajas de ser invisible. España: Alfaguara Juvenil, 2013.
–Chbosky, Stephen, Las ventajas de ser invisible (The Perks of Being a Wallflower), 2012.

Thomas, Angie, El odio que das,México, Océano, Gran Travesía, 2017.
–Tillman Jr, George, El odio que das (The hate U give), 2018, 20Th Century.

Reekles, Beth, Mi primer beso. Barcelona: Destino, 2018.
–Vince, Marcello, El stand  de los besos (The kissing booth), 2019. Netflix.

Cooper, Susan, Los seis signos de la luz. Buenos Aires, Destino, 2007.
–Cunningham, David: El buscador: Los seis signos de la luz (The Seeker: The dark is rising), 2007, 20th Century Fox.

Zabo (Nicolás Zamorano), Yo adolescente. Buenos Aires, Planeta, 2019.
–Santa Ana, Lucas, Yo adolescente, 2019. Cine Ar TV.

Una fiesta de caras

UNA FIESTA DE CARAS


Por Ana Emilia Silva*

Feos y Feas. Lola Casas en los textos y Gusti en las ilustraciones
Carambuco Ediciones. Santa Eulalia, España, 2019.

Tapa y contratapa de Feos y Feas.
En Feos y Feas, Gusti vuelve a introducirnos de lleno en el mundo de la infancia, y los dibujos entablan un intenso trenzado, tanto con la cita de Roald Dahl y el largo poema de Lola Casas, encabezado por “Puedes tener…”.

Intertextualidades que acentúan el discurso multimodal y expanden las interacciones dialógicas. No leemos de prisa. La vista se detiene en cada dibujo, y como exploradores inquietos, buscamos similitudes y diferencias con los versos de Casas. Surgen preguntas sobre narices, bocas, dientes… Asociaciones y disimuladas o abiertas risas. El texto icónico y literario se expande. Da lugar a un proceso en busca de recuerdos, parecidos cercanos o un volver hacia la época en que también dibujábamos caras insólitas sobre cuadernos rayados. 

La cita de Roald Dahl (“Una persona que tiene buenos pensamientos nunca puede ser fea. Puedes tener una nariz deforme, la boca torcida, una doble barbilla y los dientes salidos, pero si tienes buenos pensamientos, resplandecerán en tu cara como rayos de sol y siempre tendrás algún atractivo”) anticipa otros de los posibles sentidos y abre nuevas dimensiones de lectura. Nos invita a explorar desde lo que se ve, lo que no se ve a simple vista: lo feo puede ser bello porque es el mundo interior es el que logra hace resplandecer cualquier rostro.

 Desde la portada, el garabato cobra vida y junto con las guardas que anticipan el catálogo de rostros, nos dan pistas para el desfile. El recurso de la hoja de cuaderno rayada y cuadriculada, nos remite —como lectores adultos— a los tiempos escolares. Aquellas hojas llenas de dibujos afirmaban nuestra condición de gente que sabía mirar y a la que el mundo no le era indiferente. El ilustrador, mediante el juego de los trazos hechos con birome, recupera la impronta del dibujo infantil. Logra adentrarse en el trazo niño, tarea difícil si las hay, porque el tiempo, en muchos de nosotros ha hecho su trabajo. Da vida a una colorida marcha de expresiones y rostros pluridimensionados, en los que los rasgos más sobresalientes cobran un lugar protagónico. Nos invita  a la percepción de los colores, formas, en el juego entablado entre imágenes y texto. En Feos y Feas, Gusti amplía lo que el texto de Casas dice en el contrapunto de dos narrativas interdependientes y nos presenta esa dimensión de lo salvaje que se halla en el dibujo infantil. También este álbum ofrece una propuesta lúdica para que el lector dibuje, en las hojas en blanco, “con buen humor vuestra cara, sí sí ¡vuestra jeta, la actual!” La sugerencia del final nos instala en el clima de juego y creatividad. Participación que nos involucra aún más con el libro. Somos parte del juego.

   Como en un caleidoscopio, narices, ojos, bocas, rostros, cabelleras, tipos de piel, mandíbulas, cuellos, diseminados en el soporte de las hojas de un cuaderno escolar, van surgiendo página tras página. En una galería de retratos trazados por una mano con vocación de niño, Gusti recupera y nos hace recuperar los días del asombro, en que todo debía ser mirado y lo sorprendente, cómico o singular se convertía en dibujo.

El poema de Lola Casas es un eficaz soporte de las ilustraciones hiperbólicas. Mediante versos  también hiperbólicos, llenos de  matices humorísticos, establece el diálogo entre texto e imagen, en una polifonía de significados, armando así un complejo entramado icónico y textual.

¿Feos y feas? ¿Quién lo dice?

* Ana Emilia Silva es profesora (USAL) y Licenciada en letras, egresada de la Universidad Nacional de San Martín. Se ha diplomado en Lectura y Escritura por FLACSO y por la Universidad Nacional de San Martín en las Diplomaturas en Literatura Infantil y Juvenil y obtuvo el Postítulo en Literatura Infantil y Juvenil (CEPA). Es narradora oral, discípula del profesor Juan Moreno. Escribe poesía y narrativa, varios de sus textos integran diversas antologías. Coautora de libros de texto en Lengua y Literatura para Editorial SM y Editorial Kapelusz y autora de Prácticas de Lengua y Literatura. Pasar la Posta. Lugar Editorial. Buenos Aires, 2017. Integra la Comisión Directiva de ALIJA y es miembro de la Academia Argentina de Literatura Infantil y de la Academia Alas.

Sexualidad y LIJ

Puestos a hablar de sexualidad y literatura juvenil, nos dirigimos a las fuentes. Y le pedimos a Mario Méndez*, que les preguntara su opinión a escritores y escritoras que tomaron el tema, que contaron escenas, que pusieron el cuerpo, por así decir.

EN LA LIJ, ¿TOMAMOS MATE O CONTAMOS?

Son muy escasos los cuentos y novelas que hablan abiertamente de sexo y sexualidad en la literatura infantil y juvenil de nuestro país. Al punto de que, entre los autores y autoras del campo circula como una broma un axioma negador: “si es LIJ, no se coge”.
              Algunos lectores juveniles, estudiantes de la secundaria, tienen una queja: en las novelas y cuentos que circulan por fuera de la escuela, en las sagas y otras publicaciones destinadas a lo que el mundo editorial anglosajón bautizó como “young adult literature”, hay sexo y sexualidad. No en lo que se les ofrece a ellos en los colegios. (Aunque también es interesante ver cómo surge, de tanto en tanto, cierta cosa pacata impuesta desde las aulas, en algunos lectores juveniles: chicos y chicas que se sienten incómodos con las escenas sexuales, aún las difusas, al punto de reclamarle a los autores, como un error, que haya en sus libros “escenas subidas de tono”).
              De lo que no tenemos dudas, después de haberlo conversado entre varios miembros de ALIJA con autores y autoras y entre amigos muy lectores, es que si uno hace una especie de censo, “de memoria”, no son muchos los libros LIJ que contengan escenas sexuales, es muy poco lo que se puede encontrar. 
              Pero hay excepciones, por cierto. Entre otros, hay escenas de sexo (más explícito, menos explícito, más o menos sugerido) en algunas novelas y un libro de cuentos que acá queremos comentar con sus autores. Obviamente, es solo un muestrario, un recorte arbitrario, habrá otros libros para mencionar… aunque creemos que no muchos más, por cierto.

  

            En Todos los soles mienten de Esteban Valentino, editado por Loqueleo, Silvia S y Rogelio R, adolescentes que habitan un distópico mundo del futuro, se encuentran para su primera vez en una bolsa térmica. Esteban lo cuenta con enorme poesía.

              “Rogelio R miró el nacimiento del cuello de Silvia S y sintió que estaba al borde de un abismo y que lo único que le interesaba era tirarse en él. El cuello se continuaba en los suaves pechos que la campera no se preocupaba en ocultar y Rogelio R pensó que aunque allí estuviera su final, él iría cantando. Sabían que esa primera vez podía ser también la última. Así que se habían citado asegurando que, al menos, tendrían mucho tiempo para dedicarlo a la inmortal tarea de descubrirse. Con cuidado se metieron en la bolsa térmica. Cuando cedió el primer botón de la blusa de Silvia S, ella miró a los ojos de él nada más que para asegurarle que el futuro podía tenderles todas las trampas que quisiera, pero que en ese momento era suya, genuinamente suya, y que esa habitación era también todo el continente que le interesaba y que la siguiente hora eran todos los años. Al fin, cuando los dos cuerpos solo tuvieron el deseo inmediato sobre ellos, Rogelio R empezó a llorar despacio, con todos sus músculos pero despacio, sin esfuerzo, como para que ella supiera que las lágrimas a veces también pueden ser un homenaje. Silvia S lo tomó con cuidado, le llevó la cabeza hacia su pecho y empezó a cantarle la misma tenue canción que le cantaba su padre. Él se dejó arrastrar por esas manos sabias y se abandonó al llanto. Al terminar se sintió limpio, preparado para su mejor entrega. Cuando él estuvo dentro de ella y empezó a intentar con alguna ingenuidad sus primeros vaivenes, Silvia S los acompañó con su voz.
Entonces, en la alta noche que era ya el mundo, solo se oyó el susurro de una muchacha que le entregaba su vida a su muchacho y que repetía como una campanada: «Somos eternos, a-mor, somos eter-nos, a-mor».

En No hay más que candados para Helena, también de Valentino, novela que se puede leer como una versión moderna y criolla de La Ilíada de Homero (colección Clásicos contemporáneos, de SM), se propone el rapto de una Helena que es pupila de un prostíbulo y el posterior cerco a una casa de campo de la zona. Leemos este bello relato de una primera vez:

“¿Cómo se relata un asombro que nace en parte de la ignorancia pero en buena medida de la plena convicción de que se está ante una causa que legitima plenamente ese asombro? Porque Alcides, que entendía con exactitud que su boca abierta le debía algún porcentaje al hecho de que Helena era la primera mujer desnuda que veía en su vida, no dejaba de decirse —y de estar seguro de eso que se decía— que jamás en su vida volvería a ver algo tan bello.
Helena comprendió de inmediato que debería ser ella la que guiara al muchacho por los complejos laberintos del deseo y lo hizo con paciencia y hasta con ternura. La diferencia de edad no era mucha; sí lo era la que había entre los saberes de uno y otra, que se volvían abismos a la hora de hablar de cualquier cosa que tuviera que ver con la cama.
              Ella también vislumbró que esa primera vez era una especie de regalo y que algunos minutos más no serían recriminados. Se tomó entonces su tarea casi con paciencia docente y hasta con disfrute.
              Cuando terminaron había transcurrido algo más de media hora en la realidad, pero Alcides sentía que terminaba de asistir a su verdadero nacimiento”.

 

             En Piedra, papel y tijera, la excelente y muy premiada novela de Inés Garland, editada por Loqueleo, encontramos esta impactante escena, tan bien contada.              “Me guió hasta la ventana de la húngara. Espió primero, y se dio vuelta para mirarme, con el dedo índice sobre los labios, los ojos fascinados con lo que había visto. Me hizo señas de que me acercara. Un gemido llegó a mis oídos con nitidez. Sentí un nudo en el estómago: lo único que nos ocultaba de la mirada del Tordo y de la húngara era el mosquitero y la sombra tibia del techo de la galería.
              Carmen se apretó contra la pared y volvió a asomar la cabeza para mirar. Yo, también contra la pared pero detrás de Carmen y fuera de la abertura de la ventana, ni siquiera me atrevía a moverme. Ella se dio vuelta otra vez. Como yo seguía inmóvil, se agachó y caminó en cuatro patas hasta el otro lado de la ventana para cederme su lugar. Una vez del otro lado me hizo señas para que me asomara.
              El cuerpo desnudo de la húngara estaba de frente a la ventana, la cabeza echada hacia atrás y la boca un poco abierta en una expresión rara, que parecía de dolor. Aunque tenía los ojos cerrados, volví a apretarme contra la pared con el corazón al galope. Me asomé otra vez. El Tordo, debajo de la húngara, estaba hablando ahora entre dientes y ella tomó aire de golpe como si hubiera estado ahogándose. El respaldo de la cama estaba cerca de la ventana. Un ropero con un espejo en la puerta reflejaba la espalda de la húngara, amplia y muy blanca, que se angostaba en la cintura para abrirse otra vez en los glúteos inmensos donde los dedos del Tordo, en abanico, se clavaban en la carne como si fueran a lastimarla. Algo golpeaba contra la pared. El ruido metálico era como la música que movía a la húngara y ella parecía muy lejos de allí, en otro mundo. El pelo rubio se le pegaba a la cara y a la piel mojada de transpiración. Cuando su grito ronco se mezcló con el gruñido del Tordo, yo tuve una sensación nueva y dolorosa entre las piernas.
              —Puta —dijo el tordo.
              Y lo repitió varias veces, cada vez más suave como si lo fuera convirtiendo en una caricia. La húngara se tapó la cara con las manos y se echó sobre el Tordo. Estaba llorando”.

     

         En Lucía, no tardes, de Sandra Siemens, otra premiada novela, editada por SM,  nos encontramos con este encuentro íntimo en la noche italiana, en plena guerra, contado con mucha poesía:
“Hacía calor. El pueblo era un manojo de silencios. Se quedaron dormidos mirando cómo el cielo se llenaba de estrellas fugaces. Pero durante un tiempo, antes de dormirse, dejaron de mirar. Benicio, porque le dio la espalda al cielo. Bruna, porque Benicio la cubría por completo. Más que la noche”.

    

          En Moreno, guion que es una novela, novela que es un guion, publicado por Edelvives en la colección Alandar, Laura Ávila se atreve a reírse, junto a sus amados Mariano Moreno y Guadalupe Cuenca, de la primera noche del matrimonio de la joven pareja. La escena desborda ternura.                           Esc 7.  Interior – Noche – Posada de Chuquisaca
Se trata del cuarto de una posada. Una cómoda desvencijada, una              jofaina, dos sillas de mimbre. En una de las sillas arde la única lámpara de la habitación. En la cama, María Guadalupe se acomoda el camisón, un poco desencantada. A  su lado Moreno se tapa con la sábana.          

María Guadalupe
¿Eso era todo?

              Moreno se incorpora en un codo. La mira un poco escandalizado.

Moreno
¿Qué? ¿No te gustó?

María Guadalupe
No sé. Todo ha pasado muy rápido.

           Moreno se tira de espaldas, resoplando. María Guadalupe lo mira con total inocencia. Moreno se tapa la cara con el antebrazo y se empieza a reír.

Moreno
Ya voy a ir mejorando.

              María Guadalupe se acuesta. Moreno la arropa y le da un beso.

Moreno
La próxima vez va a ser mejor.

         Moreno le da un nuevo beso más largo.

Moreno
Y la próxima mejor todavía.
Y la próxima, y la próxima…

         Vuelve a besarla. María Guadalupe le devuelve el beso, un poco torpe.

      

        En la muy divertida (y a la vez profunda) Nunca seré un superhéroe, de Antonio Santa Ana, de la colección Zona libre, de Norma, se sugiere, elípticamente, una masturbación:             
“Esa noche,  después de la discusión sobre la mujer como objeto sexual y mis recuerdos de Julia, bella como el campo bajo la lluvia, con su camiseta ajustada y su bamboleo, me dormí sobresaltado. Por la mañana tuve que cambiar las sábanas”.

   

           Y también se dice (y no se dice) en la archifamosa Los ojos del perro siberiano (también de Zona libre, Norma), del mismo Santa Ana, que Ezequiel, el hermano mayor del narrador protagonista, ha embarazado a su novia, que es por eso que lo echan de la casa e incluso se desliza la posibilidad de un aborto.
              “La historia fue así: Ezequiel salía desde los 13 con una chica llamada Virginia, también el padre de ella era amigo de papá. En el ambiente donde nosotros nos movemos es difícil relacionarse con alguien si nuestras familias no lo están de alguna manera, o son compañeros del club de papá, o lo fueron de estudios, o tienen negocios en común, o nuestras madres son amigas, etc. En resumen, Ezequiel salía con Virginia que hasta había estado unas vacaciones con nosotros en el campo de la abuela. Esto no es un “recuerdo implantado”, he visto fotos, ya que el nombre de Virginia ha dejado de mencionarse en nuestra casa.
              Me estoy yendo por las ramas. El tema es el siguiente: Virginia quedó embarazada y el embarazo fue interrumpido”.

    

          En el cuento “Colchones” del libro Radiografía del instante, editado en la colección Gran Angular de SM, Melina Pogorelsky narra esta hermosa historia del amor secreto entre dos varones, compañeros de trabajo.
              “Llevaban tres años trabajando juntos y dos años y once meses de besarse en el depósito. Entre la primera y la segunda vez pasaron una semana sin hablar. Mateo había llevado brownies. Eran suaves, pero Hernán comió demasiados porque esa mañana no había desayunado. A Mateo le daba risa la idea de verlo un poco más desacartonado.
              Al mediodía salieron a comprar empanadas. El almuerzo de sus táperes les había quedado corto. Al volver, Hernán propuso bajar a tirarse unos minutos entre los colchones del depósito.
              Acostados sobre el plástico que protegía un Simmons, Hernán se rió a carcajadas cuando entendió por qué se sentía así.
              —Pero qué guacho, ¿cómo no me avisás?
              —Es miércoles. No va a venir nadie hoy. Cualquier cosa yo me ocupo. Vos relajá.
              Cerró los ojos sin dejar de reírse y tardó en entender que eso que chocaba contra sus dientes era la boca de Mateo. Nunca había besado a un hombre y quiso sentir repulsión por esa barba que apenas lo dejaba respirar. Lo intentó, pero no pudo. Les quedaban seis minutos antes de abrir el local.
              Los siguientes fueron días incómodos para Hernán, pero se calmaba pensando que todo había sido culpa de las galletitas. Como Mateo se mantenía tan tranquilo y en su mundo, hasta llegó a pensar que en realidad no había pasado nada.
              El miércoles al mediodía, mientras enjuagaba una taza en la cocinita, Mateo se acercó para poner el táper en el secaplatos y le rozó accidentalmente la barba con su hombro. Hernán lo agarró de la mano y lo llevó hacia abajo.
              Al otro día lo hicieron de nuevo. También la semana siguiente. Continuaron durante semanas que se convirtieron en meses y en meses que se reunieron en años.
              No necesitaron ponerles nombre a esos treinta minutos ni establecer reglas. Sin palabras de por medio, quedó naturalmente instalada esa dinámica que se repetía por el simple hecho de que les hacía bien. Estaban solos, no tenían que dar explicaciones y ese paréntesis en la jornada laboral se imponía tan fluidamente como la pausa para el cigarrillo. Tampoco hubieran podido parar”.

……..

              A todos ellos, Inés, Laura, Melina, Sandra, Antonio y Esteban, les pedimos que nos respondieran algunas preguntas. 
              Queríamos saber cómo fue su experiencia a la hora de escribir estas escenas, si recordaban algo especial, alguna duda previa o posterior, si sintieron la sutil amenaza de la autocensura o la sensación de que estaban transgrediendo. Les preguntamos, también, qué repercusión tuvieron con los jóvenes lectores y, por último, cómo fue el ida y vuelta en las editoriales.        
      ¡Les pedimos que nos cuenten las intimidades, vamos! Acá les compartimos las respuestas, todas y cada una, una maravilla. Como si se dedicaran a escribir.

              Esto nos escribió Inés Garland, para poner en un cuadrito:

“Cuando escribo no pienso, dejo que piense una parte de mí que no controlo, así que la censura no aparece. Si aparece en la etapa de revisión, salgo a andar en bicicleta mientras hiperventilo. Me niego a la pacatería y, sobre todo, a la hipocresía de no hablar de sexo en los libros para jóvenes cuando se ven bombardeados por todos lados con sexo ¡y del menos interesante!, porque la pornografía o esas escenas edulcoradas con la cámara que gira alrededor de los cuerpos perfectos no me parecen la mejor manera de entrar en el tema. Me ha tocado ir a colegios donde los jóvenes no solo leyeron las escenas de sexo de Piedra, papel o tijera sino las de mis libros de adultos. La visión de los chicos de sexto año de mi novela Una vida más verdadera me dejó pensando varios días. Leer un libro es poder mirar el mundo a través de los ojos de otro, un escritor es eso: una mirada. Yo le presto atención especialmente a las relaciones, al amor, al desamor, al encuentro, al desencuentro. ¿Cómo no hablar de sexo si esos son los temas que me interesan especialmente?
En una época en la que se empuja a los niños a la sexualidad a través de todo tipo de imágenes, bailes, letras de canciones, películas, me sorprende mucho que se emocionen con la escena de Piedra, papel o tijera cuando Marito le toca la cara en el agua a Alma. Cada vez que hablo con ellos me la mencionan. El tabú parecería ser la asociación del sexo con el amor, no el sexo en sí. Hay un interés en que los jóvenes consuman, no es lo mismo que mirarlos para saber qué necesitan y no es lo mismo que decirles “acá estoy, esto es lo que miro ¿les interesa?”. También es cierto que una editorial italiana se negó a publicar Piedra, papel o tijera porque tenía un orgasmo (dos, le aclaré a mi agente, tres, si tengo que ser meticulosa). Hay maestras que leyeron la novela con niños de 12 años. A mí me parecían un poco chicos, pero no por las dos escenas de sexo que tienen diferentes capas de comprensión según quien las lea, sino por la violencia y la desolación de los efectos de la dictadura. En una de esas visitas a 7mo grado, uno de los chicos me preguntó si la húngara lloraba porque el Tordo le había dicho puta. Esa sola pregunta dio para una larga conversación acerca del contexto de cualquier palabra.
En otra escuela discutí con una joven enojada por mi escena de sexo en mi cuento “Evitar la ocasión”. Según ella, que estaba sentada al fondo de la clase con una pierna levantada y el zapato apoyado en el banco, las cosas no son así ahora. Era delegada de la comisión encargada de los asuntos de género. En primera fila había varios jóvenes callados que me miraban azorados. Una de ellos se acercó después a decirme que la delegada estaba de novia hacía años y no tenía la menor idea de cómo era estar sola y enfrentar los temas que la virginidad todavía presenta. Pienso que lo mejor que tienen los libros es eso: encontrar cuál te habla. Y para que eso pase, cada escritor tiene que hablar de lo que lo mueve. Para las editoriales el tema es también pensar cómo llegar a más lectores. Yo no creo que esa tenga que ser mi preocupación. Mi preocupación es decir lo que necesita decirse según mi más honesta conexión conmigo misma. Cuando escribo, escribe la multitud que contengo y en esa banda hay muchos jóvenes. Y a esos jóvenes míos les interesa el sexo. Si me reprimiera, harían huelga todos los demás que me habitan. Y si hicieran huelga, estoy frita, porque no sabría qué hacer de mi vida si no escribiera”. 

              Esteban Valentino también se tomó un momento, con su particular mirada poética, para respondernos:

              “Primero, te diría que hay una diferencia entre los dos textos, de veinte años y supongo que algo hemos aprendido como sociedad en todo este tiempo, que el modo no es el mismo y que el lugar que ocupan en la sociedad las relaciones humanas tampoco son las mismas. Un par de anécdotas sobre Todos los soles mienten me parece que pueden servir. En mi escritura original, hay una escena en la que el relato cuenta especies de fantasías surrealistas de los chicos. En una de ellas, uno de ellos dice que en el sol había un tipo, otro le contesta que no es un tipo sino una tipa y un tercero agrega que no es ni un tipo ni una tipa sino una mancha solar y que las manchas solares no tienen sexo. A lo que el primero responde. «Pobres, no saben lo que se pierden». Bueno, esa línea final fue eliminada en la versión publicada. Y no nos dimos cuenta sino hasta después de muchas ediciones de la novela, así que esa versión, digamos, algo expurgada quedó como la definitiva. La otra anécdota tiene que ver con su repercusión. Me habían invitado de un colegio católico de Salta para charlas sobre ese libro con los alumnos que lo estaban leyendo. El día anterior a mi llegada, la directora del colegio lee la novela y habla con las profesoras para pedirle que suspendan mi viaje porque ella no iba a legitimar con mi presencia la lectura de «un manual de instrucciones para el sexo». De casualidad, el sacerdote a cargo de la escuela, encuentra un ejemplar del libro, lo lee esa noche y a la mañana siguiente felicita a la directora por haber elegido ese libro, con lo cual mi viaje a la provincia se pudo llevar a cabo. También en otras novelas mías, como en Perros de nadie, hay escenas de sexo y fuera de algunas dudas por su repercusión, digamos comercial, nunca tuve problemas con las editoriales, como sí los tuve durante los noventas con el tema de derechos humanos. Por ejemplo, Un desierto lleno de gente me costó un triunfo publicarlo porque en aquel momento no había editorial que quisiera arriesgarse con esa temática. Pero el tema sexual, supongo que con bastante fundamento, debe depender mucho del tratamiento que se le dé. Creo que todavía no estamos preparados para escenas algo más explícitas o con uso de palabras que puedan ser consideradas fuertes. Es decir, me parece que si en lugar de pechos en la escena de Todos los soles mienten hubiera puesto tetas, estoy bastante seguro de que me la hubieran cambiado. Y si hubiera usado pene o directamente verga, también. Nuestros libros son mediados por los docentes y a su propia impronta ideológica, hay que sumar el hecho de que ellos mismos tienen límites en lo que pueden tolerar los padres o la propia dirección escolar. Mi libro para chiquitos, El cuerpo de Isidoro, narrado por el propio nene, cuenta que él tiene pelo en la cabeza, no como su papá que tiene pelo en la cabeza, el pecho y el pitito. Bueno, esa frase le fue objetada a una directora amiga de un colegio católico por varios padres. De modo que yo mismo me inhibo de ser muy naturalista cuando tengo que relatar una escena de sexo y trato de hacerla con el mayor cuidado posible. No deja de ser curioso que lo que es a mi juicio el momento de mayor algarabía y entrega de las humanas criaturas deba ser tratado con tantos miramientos, miramientos que no se ponen en juego para nada cuando se trata de momentos literarios de violencia extrema, por ejemplo. Entre otras cosas, por eso hemos creado el mundo que hemos creado. En lo personal me gusta relatar situaciones donde mis personajes se entregan a otro. Me parece que los vuelve más creíbles, más cercanos. Pero sí soy consciente que le dedico especial cuidado a su escritura. No es, claramente, una escena más.

              Antonio Santa Ana nos brindó una respuesta un poco más escueta, pero muy clara, y por cierto con algo de acidez:

              “Dudas previas a la hora de escribir esas escenas, no. Yo tenía, hace más de veinte años, cuando escribí esos libros, leída bastante literatura juvenil europea en la que se habla de sexo o drogas, por ejemplo, con bastante naturalidad. No creí, en ningún momento, estar haciendo algo transgresor. Meto en las historias lo que creo que las historias necesitan y me ayudan a construir a los personajes. Cuando los libros empezaron a circular me enteré de algunos profesores de algunos colegios que se escandalizaron, me sorprendió bastante. Nunca pensé haber escrito algo para escandalizar a alguien. Solo un par de historias de iniciación.
              En una de las primeras escuelas que me invitaron a charlar sobre Los ojos del perro siberiano, una privada en Tigre, me recibió el director diciendo: Por su culpa tenemos dos alumnos menos. No era el tema del aborto, me dijo, lo que les había molestado, más bien que retratara una familia de clase alta un poco «disfuncional», digamos.
              En 2018 me pidieron que grabara un video apoyando la campaña por el Aborto legal seguro y gratuito, lo hice. Luego de eso me escribió una profesora que «hace años le doy de leer libros suyos a mis alumnos pero después de conocer su opinión sobre el aborto no lo volveré a hacer jamás»: se ve que se le había pasado por alto.
En las visitas que he hecho a colegios los primeros años me preguntaban por el aborto, ya no, las sociedades han cambiado, creo.
              Sobre el tema de la masturbación o de una polución nocturna en Nunca seré un superhéroe, me parecía muy atinada para el personaje, un adolescente obsesionado con una chica, jamás en ningún encuentro con lectores nadie hizo referencia al tema.
Eso sí, en una famosa Web sobre lij, con sede en Miami, criticaron la novela por esa escena. Era un «tema» que debería ser tratado  con mayor profundidad y  no tan a la ligera, o algo así dijeron. Hay cosas, parece, sobre las que no podemos hacer una parodia”. 

              Melina Pogorelsky también dijo lo suyo, sobre el cuento y ese escenario tan particular, entre colchones y también sobre su excelente novela Como una película en pausa.

              “En el caso de este cuento, “Colchones”, no dudé para nada de lo que tenía que pasar. Tenía dos personajes a solas, a los cuales les pasaban cosas el uno con el otro, con media hora libre… ¡y en un depósito lleno de colchones! Realmente hubiera sido más complejo evitar escenas eróticas o sexuales que contarlas. La escritura se dio naturalmente ya que esta historia pedía ese camino. No sentí que transgredía algo, más bien todo lo contrario. La sensación era de estar siendo honesta con lo que quería contar y lo que los personajes necesitaban. Y una búsqueda especial de cómo se cuenta una escena erótica, porque cada historia tiene sus propias necesidades. Recuerdo cuando escribíamos junto a Grisel Estayno “Si te morís, te mato”, una de las dos protagonistas le relata en un mail a la otra una experiencia sexual con un chico. Esa escena la reescribimos varias veces porque nos importaba mucho encontrar el tono justo. No da igual contar una escena sexual de una adulta que de una adolescente, no es lo mismo si es con alguien con quien ya estuvo que si es un primer encuentro, no es lo mismo contarlo en tercera persona o en primera. A lo que voy es que, como en cada una de las elecciones que hacemos en un texto, hay un cuidado en el cómo lo contamos que es más importante que la decisión de contarlo.
              El proceso de edición de todo el libro Radiografía del Instante, en el cual aparece “Colchones” fue hermoso y fluido. Trabajamos el libro con Luz Azcona en profundidad y bajo la mirada de Silvia Díaz y Cecilia Repetti y, ni en este cuento, ni en otros en los que también hay escenas sexuales, jamás recibí algún comentario que insinuara que podía ser un problema. Creo que en los últimos años ha habido una mayor apertura del lado de las editoriales, y que supongo que está conectada con una apertura en el universo escolar. Hace no tantos años otra novela mía, “Como una película en pausa” tuvo un camino más difícil hasta ser editada. Recibía muy buenas devoluciones, pero preocupaba la idea de que el protagonista estuviera enamorado de su mejor amigo. Finalmente salió por Edelvives, impulsada por Natalia Méndez y, salvo algún comentario que otro suelto, de los que siempre se encuentran, el libro tuvo muy buena llegada en las escuelas. El año pasado visité una misma escuela por tercer año consecutivo para hablar de Como una película en pausa. La primera vez que había ido la mayoría de las preguntas giraban en torno a la orientación sexual del personaje. El segundo año ya el intercambio fue tomando otro rumbo, pero todavía una gran parte de la curiosidad pasaba por ahí. El tercer año hablamos de la historia, de la construcción, de las voces. No solo no se mencionó como algo importante la atracción de Luciano por Damián, sino que también los alumnos propusieron finales alternativos en varios de los cuales sugerían que los tres personajes probaran el poliamor.
              Pienso en este recorrido, desde la historia de Lucho y Damián en Como una película en pausa hasta la historia de Mateo y Hernán en “Colchones”… Que una de ellas haya generado más temores a la hora de publicarlo y que en la otra ni siquiera se hablara de que son dos chicos. Y lo conecto con esos cambios que fui viendo año tras año en los colegios, y entiendo que el paso del tiempo hace lo suyo, pero que no fue magia, fueron la ESI y leyes como la Ley de Identidad de Género, Matrimonio Igualitario, entre otras, y las y los docentes que acompañan los procesos, que escuchan a sus alumnos y que eligen textos como todos los que se mencionan en este artículo, que reflejan cosas que las alumnas y los alumnos conocen y atraviesan.
              Con respecto a la repercusión con los lectores, me llegan comentarios de mucha identificación con los personajes. Siento que hay un registro de esa búsqueda de honestidad que la mayoría de los lectores agradece. 

              Laura Ávila nos contó la particular relación entre la ficción y la vida real, no solo de Moreno y Guadalupe, sino de la propia autora. Una delicia de relato.

              Esta escena de Moreno fue tomada de la vida real. Mi primera vez fue linda, pero veloz. Mi coequiper me dijo esa frase cuando terminó (porque él sí terminó): “la próxima vez va a ser mejor”. Igual tuvo razón.
              Cuando empecé con el guion no había tenido sexo todavía, arranqué a escribirlo a los 15 años. Las primeras versiones de esa escena eran increíbles, pero no porque estuvieran bien escritas, sino porque no había conocido la experiencia y escribía puras fantasías. Con el tiempo y el paso de las vivencias reescribí muchas veces los momentos sexuales, pero al final decidí contarlo así, simple y verosímil. Hoy releo y veo que lo que quedó no es una escena inaugural de sexo, sino más bien lo que pasa después: esa desprotección que tiene una cuando lo hace por primera vez ante un varón que piensa que estuvo genial, esa mezcla de excitación no resuelta y cierto desencanto.
El texto original tenía tres pasajes más, bastante explícitos, que servían para hablar del crecimiento de los personajes y de cómo habían aprendido a amarse también con los cuerpos. Ellos hacían la revolución aún en la cama, en un siglo en el que el amor no era romántico, en el que las uniones eran más acuerdos comerciales que otra cosa. Eran escenas tiernas y salvajes como yo misma, pero como Moreno salió publicado para jóvenes, no quedaron en la edición final.
              Mis palabras de amor son para Natalia Méndez, mi editora, que me tuvo mucha paciencia. Nunca había editado un libro con este formato, ni yo tampoco.
              A los lectores les gusta mucho Moreno y no se escandalizan con la lectura. Son adolescentes, la transitan con diversión, un poco siendo cómplices de esa pareja que está aprendiendo.

              Sandra Siemens fue muy clara y muy franca a la hora de respondernos: no solo tomó en cuenta la escena referida sino otras de otros de sus novelas y además, puso en negro sobre blanco algo que a muchos autores les ocurre: la duda de si “esto pasará” y la consecuente decisión posterior que cada escritor o escritora toma.

              La verdad es que no he tenido una devolución por parte de los lectores con respecto a esa escena puntual. Supongo que no les ha llamado mucho la atención.  Como bien lo comentan al inicio de esta nota, los libros que llegan a los colegios están mediados por una larga cadena de adultos. Creo que ese es el territorio donde todo esto entra en debate, y no en el de los lectores.
              Recuerdo que en la primera novela que publiqué, Un tren a Cartagena, había una escena en la que un personaje se masturbaba. La editora me llamó por teléfono y me dijo que convenía sacarla porque de otra manera el libro no entraría en los colegios. Yo era joven, era mi primera novela, así que escuché el consejo y por lo tanto nunca pude saber qué pensaban los lectores.
              Con los años me fui dando cuenta de que la LIJ estaba bordada de tabúes. No solo las escenas de sexo sino también las malas palabras (eso sí me lo han preguntado lectores, por qué usted usa malas palabras) la muerte, el suicidio, la violencia, el aborto, los finales no felices (eso también me lo han cuestionado). El negocio editorial es un negocio y sería muy necia si no entendiera eso. Las editoriales publican libros para vender en los colegios, y claro que los textos  conflictivos son un problema.
Con los años me di cuenta de que la LIJ también estaba bordada de algunos editores que estaban dispuestos sino a quebrar, por lo menos a filtrar esos tabúes, y por suerte en mi trabajo he dado con muchos de ellos.
              Creo que el riesgo con este aspecto de lo políticamente correcto de la LIJ es que la escritura se vuelva un eufemismo. Que no diga. Que se quede en la  superficie. O que se vuelva una palabra esterilizada. Yo estoy particularmente atenta a eso en mi escritura. Intento ser fiel a lo que quiero decir. Aunque si tengo que ser sincera hay momentos en los que escribo y me pregunto ¿pasará esto? igual no me detengo, sigo adelante. No es mi problema. Mi problema es encontrar la manera de contar lo que quiero contar. Hay una escena en una novela que se llama Tatuajes, en la que ubico a un Paul Gauguin ya viejo y moribundo con las piernas llenas de pústulas acostado con su mujer, una muchacha de catorce años con las piernas recién tatuadas. A mí me parecía una escena muy bella, pero en el fondo de mi corazón estaba esperando que me la rebotaran porque alguien podía leerlo como pedofilia. Y no. Pasó y nunca jamás recibí ningún comentario al respecto. Al contrario, en una visita a un colegio en México, los lectores tenían que elegir las escenas que más les habían gustado y me conmovió que una lectora hubiera elegido ésta.
              Igualmente es curioso como los autores seleccionados -salvo Inés cuyo texto es un poco más explícito pero con un lenguaje medido y cuidado-, hemos elegido el camino poético para contar. La elipsis. El desplazamiento. La metonimia. Se me ocurre un paralelismo con el humor cuando el humor dice lo que el discurso formal no puede decir.
              Creo que el panorama en la LIJ se viene abriendo mucho y hay cabida para textos que hace años no la hubieran tenido. Hoy las “malas palabras” no son un problema (o mayormente no lo son), pero de todos modos no sé si la LIJ otorga el permiso para un lenguaje más directo. No imagino una escena con una elección lexical que incluya verga, concha, ni siquiera vagina o pene. Y no importa si son palabras que forman parte de la narrativa cotidiana de los lectores. Da la impresión que a la LIJ se le siguen pidiendo textos esterilizados.
              Aunque a la palabra teta (no seno ni pecho) la usé en un poema que se publicó el año pasado y tengo que decir que nadie me dijo nada. Claro que tenemos que convenir que la palabra teta tiene otras connotaciones no sexuales y eso la habilita a circular con mayor libertad.
              Igual falta camino. Creo que es fundamental que ningún autor se quede con las ganas de decir lo que tiene que decir y de la manera en que quiera hacerlo. Tal vez tarde más en encontrar al editor o editora y cuando lo haga, tal vez ese texto tarde todavía más en encontrar a sus lectores. Pero esa es otra elección.

              Acá les dejamos los fragmentos de textos, las preguntas y las respuestas. Las conclusiones finales, amigos y amigas del Boletín Ventanas, les quedan a ustedes. Los libros, decía Borges, terminan con la lectura. Las notas periodísticas también.

Antonio Santa Ana, Buenos Aires, 1963. Escritor y editor. Publicó: Lo ojos del perro siberiano, Nunca seré un superhéroe, Los súper fósforos, Ella cantaba (en tono menor), Las canciones de Constanza y Bajo el cielo del sur. Ha sido traducido al italiano y al portugués.

Inés Garland escribe, trabaja como traductora, y coordina talleres literarios. Ha publicado novelas y libros de cuentos para adultos, jóvenes y niños: Una reina perfecta, La arquitectura del océano, Una vida más verdadera, Con la espada de mi boca. Con su novela juvenil Piedra, papel o tijera, traducida a varios idiomas, fue la primera autora hispanoparlante en ganar el Deutscher Jugendliteraturpreis, uno de los premios más importantes del mundo editorial en Europa. En 2019 recibió el premio Aladelta por su novela para niños Lilo que saldrá pronto en la Argentina.

Melina Pogorelsky nació en 1979 en Buenos Aires. Es escritora y docente.
Coordina el espacio de Literatura Infantil “Rato Libro” y brinda talleres de creación literaria. Publicó la saga de Los Súper Minis, Nada de mascotas, Una ciudad mentirosa y la trilogía Las Súper 8. Su novela Como una película en pausa recibió el premio destacado Alija 2017 como Novela Juvenil y Premio Fundación Cuatrogatos 2018. En 2018, se editó Subacuática, su primera novela para adultos. En 2019, se publicó Radiografía del instante que recibió la distinción de Alija en la categoría Cuento Juvenil.

Esteban Valentino nació en la provincia de Buenos Aires en 1956. Es Licenciado y Profesor universitario en Letras. Entre otros premios obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven en 1983 y en 1988 el Premio Alfonsina Storni de Poesía. En 1995 le fue otorgado el Premio Amnesty International y fue Destacado de ALIJA en cuatro oportunidades. Algunos de sus libros son A veces la sombra; La soga; No hay más que candados para Helena; Sin los ojos, Todos los soles mienten; Caperucita II, Es tan difícil volver a Ítaca, Titanis, El hombre que creía en la luna.

Sandra Siemens es una escritora argentina nacida en 1965. Vive en Wheelwright, un pueblo del sur de Santa Fe. Desde muy joven se interesó por la escritura y asistió por varios años al taller de la escritora Alma Maritano. Entre otros premios recibió el Premio Norma-Fundalectura 2008 por El último Heliogábalo y dos veces el Premio Barco de Vapor por La muralla (2009) y Bombay (2018). En 2015 ALIJA destacó a sus libros La tortilla de papas y Tatuajes como Mejor cuento infantil y Mejor novela juvenil, respectivamente. Y en 2016, Lucía, no tardes, como Mejor novela juvenil. En 2010 recibió la distinción White Ravens por su libro El hombre de los pies-murciélago, y en 2015 la misma distinción por su libro La tortilla de papas. Entre sus obras se pueden destacar Un nudo en la garganta, De unicornios e hipogrifos, ¡Ay! dijo Filiberto, El hombre de los pies-murciélago, La doncella roja, Lucía, no tardes.

Laura Ávila nació en Buenos Aires. Es guionista, novelista y realizadora cinematográfica. Sus obras combinan divulgación histórica argentina con aventura, acción y recreación de la vida cotidiana. Publicó, entre otros libros, las novelas La Rosa del río, La sociedad secreta de las hermanas Matanza (Destacado de ALIJA en novela infantil), El pan de los patricios, Final cantado, Moreno, Los músicos del 8Los espantados del Tucumán.
Escribió  las series de animación Juan y Yastay e Historias Chicas, dirigidas por Pedro Blumenbaum. Esta última recibió una Mención en los Premios Nacionales en la categoría de Guión de Radio y Televisión.
Para cine escribió Tiempos menos modernos, film ganador del Festival internacional de Trieste.

* Mario Méndez, maestro, escritor para niños y jóvenes, y cofundador de de la editorial Amauta, forma parte de la Comisión Directiva de ALIJA.