Segunda acción del proyecto Sembrando Libros y Teatro (Libertablas – ALIJA)

Crónica del Presi, por Carlos Silveyra

8 de julio

Todo salió bien, a pesar de los pesares…

Mi ómnibus para Mar del Plata salió con un atraso de cerca de una hora, a causa del temporal de la madrugada del 7 de julio. Debía llegar a las 15.00 y yo tenía que estar en la escuela a las 16.00. El tiempo justo, y fríamente calculado, para pasar por el hotel, dejar mi valija y seguir con el mismo taxi.
La verdad que tuve que irme directo a la escuela desde la terminal. Parecía un ekeko: mi valija, la mochila de ALIJA, una valijita para la notebook, cosas de mano y la lectura del viaje…

Cual personaje de la vuelta al mundo en 80 días, el taxi se detuvo frente a la escuela a las 4 menos 2 minutos. ¡Precisión suiza (aunque con materiales argentinos)!

Llego, me presento y, cumpliendo las predicciones de Sergio Rower, la directora se llama Silvina (otra que el pulpo alemán este Sergio). Vino a buscarme a recepción. La portera insistía en preguntarme si yo era de Liberarte

Rower se quedó corto: eran dos las directoras, ambas Silvinas… (¡Gente coherente en la Parroquia de San Antonio, cerca del puerto de Mar del Plata!)
Reunieron a la purretada en un salón de actos muy acogedor. Mientras los nenes se sentaban, la directora me dio una cartita de agradecimiento
A todo esto ya se habían hecho las 16.20.

Conté en cuatro palabras que Libertablas, gente de teatro, y ALIJA, gente de libros, eran dos organizaciones amigas. Y como amigos que somos vamos juntos a 10 lugares del país: Libertablas haciendo buen teatro, y nosotros acercando lindos libros.

Les conté a los niñitos que esos libros quedaban en la biblio, de regalo. Una, deliciosa, me preguntó si podía elegirse el suyo… ¡Bombón!
Les dije que para ponerle un moñito al regalo les iba a leer uno de los cuentos.

Y, les leí el recomendado de Daniela: Más chiquito que una arveja, más grande que una ballena. De la Montes. Les encantó. Aplausos a montones. Me despedí con un besaso (del gato grande) y un besiiiiito (del gato chiquito). Dejé trípticos y señaladores con esta consigna. Los señaladores son para los nenes, los trípticos para las maestras. Pero se los pueden prestar…

Prometí mandarles los poquitos libros que faltaban por correo argentino.
Ya eran las 5 menos cuarto, había aires de horario de salida. Obviamente no hubo taller con las maestras. Que la verdad verdadera, viendo esto in situ, lo veo difícil de realizar en el horario de clases… La directora, mientras me tomaba un vaso de agua, me contó que están armando las bibliotecas de aula con un sistema muy similar a uno ideado por Graciela Guariglia, hace como 25 años… A veces me asombra ver cómo las buenas ideas sufren mutaciones pero no se pierden…

Eso fue todo. Luego de una espera como de media hora, vino el taxi para llevarme, ahora sí, al centro. Las directoras, muy sorprendidas por la cantidad y calidad del material. No saqué ni una sola foto, porque las máquinas se automatizaron, pero no tanto como para funcionar solitas mientras yo sacaba los libros y los presentaba en una mesa grande, mientras leía y todo eso. Una maestra sacó muchas fotos y prometió mandarlas. Les aseguré más fama que Tinelli: si ellas me mandan las fotos, las subiremos a la web y les lloverán los contratos millonarios y esas cosas.

Como decían las viejas historietas: FIN DE LA COMPLETA. ¡¡¡SEGUNDA VISITA REALIZADA!!!

Es decir que me fui al hotel a pelear con el WI FI pretendido y anunciado, mas nunca realizado; a corregir la conferencia que unas horas después leyera (con cierto éxito, debo confesarlo) en la Universidad Nacional de Mar del Plata con Mila, Elena y otras amigas Jitanjaforianas y a dormir a pata ancha, comme il faut.

Besos,
Carlos